Antes de marzo de 1976 "la Argentina era el centro de operaciones de los revolucionarios marxistas que sembraron violencia y terror ante la ciudadanía", escribe Jorge "El Fino" Palacios en su libro Terrorismo en la Aldea Global, un trabajo de 397 páginas que se propone hacer un recorrido sobre el terrorismo mundial en el siglo XX, omite la represión ilegal y justifica la brutal violencia estatal en las dictaduras latinoamericanas.
Palacios fue acusado de borrar pruebas claves en el atentado a la AMIA, época en que se desempeñó como comisario en 1994. El ex presidente de la Mutual Israelita, Abraham Kaul, afirmó a la Agencia Judía de Noticias que 66 cassetes que fueron extraviados con documentos sobre la investigación del atentado, llevaban la firma de Palacios, quien se desempeñó como titular de la oficina antiterrorismo de la Policía Federal.
El flamante Jefe de la Policía Metropolitana estuvo en contacto directo con pruebas fundamentales. El fiscal especial para la investigación del atentado a la AMIA, Alberto Nisman, lo tiene como sospechoso de encubrimiento: "los elementos para procesar al comisario retirado Palacios son categóricos. Tenía orden de allanar los domicilios de un sospechoso del atentado. Sus efectivos llegaron a las 8 de la mañana y, según ellos mismos declararon, Palacios les dio la orden de entrar recién después de las 5 de la tarde, cuando ya todo el barrio y hasta el propio sospechoso sabía que lo estaban por allanar. Además, desde su propio celular se hicieron dos llamadas al sospechoso. En los dos domicilios que sí se allanaron, los hombres de Palacios, según contaron los testigos, actuaron en forma muy distendida y no secuestraron ninguna documentación pese a que esta era la orden", señaló ante Página 12 el fiscal, quien responsabiliza al flamante Jefe de la Policía Metropolitana por "incumplimiento de los deberes de funcionario público, omisión y retardo de los deberes del oficio, incumplimiento de la obligación de persecución y represión de delincuentes, falsedad de documento, destrucción de prueba y falsedad por destrucción o sustracción de documentos".
Palacios también está sospechado por haber mantenido conversaciones con reducidores de autos que participaron en el asesinato de Axel Blumberg. Cuando se produjo el estallido social en Argentina, en las jornadas del 19 y 20 de Diciembre de 2001, participó en la represión que provocó 5 muertos en la ciudad de Buenos Aires.
Los repudios hacia la designación de Jorge "El Fino" Palacios, como Jefe de la Policía Metropolitana, abarcan a gran parte de los movimientos sociales, los organismos de derechos humanos, las entidades judías, los organismos de control y la oposición.
El 20 de julio, en el hotel Abasto, se lanzó una campaña en repudio al flamante Jefe de la Policía Metropolitana, que buscará juntar cien mil firmas exigiendo su destitución.
Participaron referentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares e Hijos de desaparecidos, el CELS; Víctimas de la AMIA, Memoria Activa, el INADI, la CTA, el MTL, el PC, el MST, el PO, el Frente para la Victoria, la Coalición Cívica, Proyecto Sur, Diálogo por Buenos Aires, la Defensoría y la FUBA, entre otros que se sumaron a la convocatoria.
Jorge Palacios se desempeñó en el área de seguridad de Boca Juniors durante la presidencia de Macri. Pese a la ola de rechazos que provocó su designación, ahora está al frente de la policía metropolitana porteña, una fuerza que en sus estatutos dice que tiene que respetar los derechos humanos. La legalidad y legitimidad que tendrá el accionar de la futura policía, queda sospechado y cuestionado desde sus orígenes.