De Congreso a Plaza de Mayo, y en el Espacio de la Memoria donde funcionó la ESMA, decenas de miles de personas se movilizaron repudiando el golpe de Estado de 1976.
A la Plaza de Mayo llegaron dos marchas. La primera fue encabezada por diversos organismos de derechos humanos como Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S), Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Herman@s, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Asociación por los Derechos Humanos (APDH), el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), que fueron acompañados por movimientos sociales, agrupaciones kirchneristas populistas y partidos de centroizquierda. Entre otros presentes, estuvieron la Juventud Peronista, el Movimiento Libres del Sur, el Movimiento Evita, La Cámpora, el Frente Transversal, Nacional y Popular, Encuentro por la Democracia y la Equidad –del intendente de Morón, Martín Sabbatella–, Proyecto Sur –de Pino Solanas–, el Partido Comunista, una columna de la UCR, el movimiento Barrios de Pie (con la bandera "Rico no es derechos humanos") y sindicatos pertenecientes a la CTA. En la Plaza de Mayo leyeron un documento en el cual los organismos de derechos humanos cuestionaron que a seis años de haberse anulado las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, sólo haya 44 condenas. Señalaron que "Hay 526 genocidas que esperan el juicio oral, pero por la lentitud de los procesos ,192 represores ya murieron, mientras otros 47 continúan prófugos".
En la marcha llamó la atención el grupo de percusión La Chilinga, y la cantidad de jóvenes presentes.
Cuando terminó el primer acto, llegaron a la Plaza de Mayo los organizadores del espacio "Encuentro Memoria, Verdad y Justicia", un ámbito en el cual participaron más de 300 agrupaciones que se diferenciaron de la movilización anterior por ser totalmente opositores al gobierno de Kirchner. Entre los convocantes también hubo agrupaciones de derechos humanos, como la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, entre otras. En esta movilización estuvieron centros de estudiantes universitarios de la FUBA y militantes de partidos trotskistas, como el P0, el PTS, el MAS y el MST, quienes aportaron las columnas centrales de esta movilización. "Basta de impunidad y represión. El 95 % de los genocidas siguen impunes y existen 400 jóvenes apropiados durante la dictadura. De los detenidos, la mayoría siguen en escandalosas condiciones de detención en countries o dependencias militares A pesar de lo que dice el Gobierno, la impunidad permitió que esos genocidas libres secuestraran a Julio López que hoy, dos años y medio después, sigue desaparecido. Estamos hoy, en esta Plaza, levantando las banderas de nuestros 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, reivindicando sus ideales y continuando su lucha", señala el documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. En el documento también cuestionan los tarifazos, los despidos, la intervención del INDEC, el pago de la deuda externa, la ley antiterrorista, la criminalización de la protesta social y patotas enviadas para desactivar reclamos de los trabajadores, entre otros puntos.
En las movilizaciones en repudio al golpe, se pudo observar en relación a otros años el descenso de los grupos piqueteros y las asambleas barriales. La gran mayoría de los asistentes provienen de los sectores medios.
Por su parte, las Madres de Plaza de Mayo organizaron en el "Espacio cultural nuestros hijos" - que funciona en donde fue la ESMA y es coordinado por Teresa Parodi-, el festival "Por la canción social". Este evento duró cuatro días y contó con la presencia de Arbolito, El Portón y León Greco, entre otros artistas populares. "La ESMA es el lugar más emblemático que tiene el país para decirles a los represores que les ganamos", comentó la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien señaló "Hay muy pocos detenidos, sólo 49 de miles de acusados. Lo que pasa es que hay muchos jueces de la dictadura que no quieren que los condenemos y cajonean las causas. Estamos acá porque sentimos que esto es propiedad de nuestros hijos y de nosotras. Es algo que nunca imaginamos que iba a pasar. Hay que poner el cuerpo y la cabeza en esta lucha".
Los distintos actos que se realizaron en la ciudad de Buenos Aires repudiaron el golpe de Estado, los modelos económicos de ajuste, las políticas represivas y la pena de muerte. Son una flamante demostración de que ante las violaciones a los derechos humanos responden decenas de miles de personas. No toda la sociedad está desmovilizada o pidiendo mano dura.