"Elegí el títere porque reúne las partes artísticas que me han interesado siempre y las reúne todas juntas. La parte literaria por la escritura de obras, la parte plástica por el abocetar y realizar personajes, y la parte actoral por la interpretación. Puedo pensar un personaje, dibujarlo, realizarlo y buscarle la posibilidad de voces", explicó Sarah Bianchi en un reportaje realizado en 1997 por En San Telmo y sus alrededores, días después de abrir en San Telmo el primer museo privado del títere de América.
Sarah Bianchi fue velada en el Museo Argentino del Títere, un espacio cultural ubicado en Piedras 905 que creó y al que se brindó por entero hasta sus últimos días. Visitas guiadas especializadas para jardines, escuelas, colegios e instituciones; obras de títeres para chicos todas las semanas; títeres para adultos; exposición de más de 400 títeres de todo el planeta; una biblioteca especializada; talleres de narración y de títeres; y actuación de compañías locales, del interior y del exterior del país, son parte del legado de la obra de Sarah Bianchi en San Telmo.
Reconocida como la gran titiritera argentina, Sarah Bianchi ganó los premios a la Trayectoria Teatral, Florencio Sánchez, Teatro del Mundo, María Guerrero y Konex, entre otros tantos reconocimientos. En 2007 el Instituto Nacional del Teatro reconociendo la gran labor de la titiritera, publicó "Teatro, títeres y pantomimas", que contiene sus obras completas.
Fue actriz, docente de letras y profesora de teatro. Enseñó en la Universidad del Salvador, en el Instituto Vocacional de Arte y en la Escuela de Arte Dramático. Es considerada la titiritera con mayor trayectoria en Latinoamérica. En 1943 ingresó al Teatro Nacional de Títeres y 4 después fundó con Mane Bernardo, su compañera inseparable de ruta que murió en 1991, su propia compañía. Recorrió desde Misiones hasta Tierra del Fuego presentando alrededor de 50 exposiciones, además de recorrer con sus giras casi toda América, Europa y el norte de Africa. Fundó en 1985 un museo itinerante y después convirtió la casa donde nació Mane, en la esquina de Piedras y Estados Unidos, en el Museo Argentino del Títere.
Sarah Bianchi fue un ejemplo de perseverancia, pasión y amor hacia la figura del títere, una de las representaciones más antiguas del ser humano, que a lo largo de siglos ofreció y ofrece entretenimiento, diversión, reflexión, sorpresa, dramatismo, ironías e inacabables sensaciones.
Sarah Bianchi estuvo activa y totalmente lúcida hasta sus últimos días. Participó en el VII Festival de Títeres para Adultos 2010 de Buenos Aires con su obra "Streep Tease" el 16 de junio en el Centro Cultural Caras y Caretas, y presentó el 22 de junio en el Centro Cultural de la Cooperación su libro de autobiografía titiritesca "Lucecita para todos" en el Bicentenario 2010, en el que Lucecita -el famoso personaje creado por Mane Bernardo y Sarah Bianchi-, reflexionó sobre la Revolución de Mayo, la historia argentina y las fechas patrias, además de transcribir textos televisivos de los años ´50 y ´67.
Luego de la presentación que realizó el 22 de junio en el Centro Cultural de la Cooperación Sarah Bianchi se comenzó a sentir mal. Unos pocos días después la internaron y se develaron inconvenientes en la columna, en el pulmón y una complicación renal que provocó su deceso. En el velatorio realizado en el Museo Argentino del Títere, al que se acercaron personalidades de la cultura y muchos vecinos, se cumplió su deseo de despedirla brindando con vino y pasando música que la acompañó siempre.
Los titiriteros recuerdan su humildad, su trato de igual a igual, su pasión a toda hora por las marionetas, su trabajo y persistencia a toda hora y en todo momento, sus resquemores con los médicos, su entrega y energía a la niñez y a la cultura, y la enorme fuerza que transmitió a todo lo que emprendió.
Cuando en 2003 se la declaró Ciudadana Ilustre la fundamentación del reconocimiento expresó: "Decir Sarah Bianchi, es hablar de títeres. Profesora de generaciones de artistas, con su amplitud intelectual y su juventud en los movimientos, es un ejemplo de vida y de trayectoria indiscutible. Su percepción e interpretación de la realidad, le valió un sinfín de premios, que por sobre todo se encuentran en el baúl de su conciencia. La visión amplia de la expresión cultural, que le es propia, está dentro de un ser humano diminuto físicamente y gigante en la enseñanza del arte de vivir".
Sarah Bianchi no murió el 6 de Julio de 2010, ese día terminó de hacerse inmortal...