HOGAR DE PUERTAS ABIERTAS

En San Telmo y sus alrededores Nº 82

Septiembre 2005

 

De afuera parece un típico edificio de departamentos, tan comunes en San Telmo. Una placa en su frente con la leyenda “Hogar Balcarce” da indicios de que nos encontramos frente a una dependencia oficial y efectivamente así es: estamos en la puerta de uno de los dos establecimientos para alojar a sus afiliados que tiene el PAMI en nuestro barrio sobre un total de cinco que administra directamente.

Inaugurado el 30 de junio de 1978, en sus diez pisos con 78 habitaciones viven 106 adultos mayores (63 mujeres y 43 hombres), que reparten su tiempo entre los diversos talleres (gimnasia, yoga, danza, canto y tejido), algunos de los cuales son dictados por huéspedes y otros por profesionales del Programa Recreativo del Pami. En cada habitación viven dos personas, y siete de ellas son mixtas porque están ocupadas por matrimonios, algunos de los cuales (cinco para ser precisos) se gestaron en el lugar.

La dirección del establecimiento está a cargo de la Licenciada Graciela Abdala. Lleva 27 años de servicio en la entidad y los últimos 5 al frente de este hogar de puertas abiertas donde los residentes van y vienen con total libertad debiendo solamente avisar si por la noche van a pernoctar en otro lugar.

Para atender las necesidades del lugar cuenta con un plantel técnico de dos médicos, una sicóloga, cuatro enfermeros y un administrativo, más el podólogo y el nutricionista que vienen una vez por semana. En el sector servicios completan la dotación cinco empleados para limpieza, cuatro en la cocina, dos en servicios generales y una ecónoma en función de supervisora.

Como afiliado al PAMI cualquiera de sus beneficiarios es un potencial vecino del Hogar. Los requisitos para ingresar son simples: gestionar el trámite en el distrito donde viva, no tener cobertura habitacional, estar afectado por problemas económicos y ser autosuficiente, y por supuesto, que haya capacidad locativa, es decir alguna vacante.

Actualmente no se registran altas en el ingreso porque hay dos habitaciones que han debido ser anuladas porque se están construyendo salidas de emergencia de acuerdo a las últimas disposiciones vigentes en la materia. Esto es así porque pese a haberlo solicitado en varias oportunidades, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no ha dado autorización al PAMI para utilizar el espacio colindante con tal fin, o sea que la burocracia y los conflictos entre jurisdicciones aúnan criterios para perjudicar sectores de la sociedad civil, en este caso a los jubilados.

El más antiguo de sus habitantes es una mujer, Josefa Sánchez, quien hace 26 años que reside allí. Por edades, la mayor también es una mujer, Juana Ubeda (96) y entre los varones Francisco Lareo(92) es el más longevo. Todos ellos, al igual que el resto de los beneficiarios del sistema, tienen absoluta libertad para recibir la visita de parientes y amigos a cualquier hora del día, aunque después de las 11 de la mañana no atienden a nadie porque empieza a funcionar el primero de los tres turnos del comedor y la pitanza es sagrada.

“Es una ciudad en miniatura” comenta la Lic. Abdala mientras ayuda a una de sus pupilas a separar el dinero del remis que la llevara a su destino. Entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde repetirá varias veces la misma tarea al par que atenderá el teléfono, verificará desde el correcto funcionamiento de ascensores, iluminación, gas y agua hasta el estado de la pintura, todo ello con una sonrisa a flor de labios que no se apaga nunca mientras sostiene que “me gusta estar aquí” a pesar de todo. El agotador ritmo que impone su trabajo brinda también satisfacciones que van mas allá del saludo afectuoso del poco más de un centenar blancas cabelleras para condensarse en la serenidad del sueño reparador al fin de cada jornada.

Por Jorge Aníbal Cela

 

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