En San Telmo y sus alrededores N° 90

DESFILE DE CANDOMBE EN SAN TELMO EN BUSQUEDA DE RECONOCIMIENTO

El 1º de mayo hubo un encuentro candombero en San Telmo, que concluyó con un desfile de Plaza Dorrego al Parque Lezama. Pese a que desde hace varios años se juntan a tocar grupos de percusión, ahora los prohíben en el Lezama por "ruidos molestos".

"El significado del candombe es mucho más que venir a tocar a divertirse, no confundamos el candombe con delirio y descontrol. Candombe es cultura, es resistencia y es conciencia. Un mecanismo que ha ayudado a que la cultura negra no desapareciera. El negro que apostó con el sudor y su sangre en la lucha por la independencia y la libertad, merece un mínimo de reconocimiento, que tenemos que hacer valer entre todos aquellos que nos iniciamos en esta cultura que fue traída en el navío negrero. El negro traído como esclavo, que no renunció al tambor, es un mensaje, es fundamento, es historia, es cultura, es integración, es organización, es conciencia", expresó Diego Bonga antes de comenzar el recorrido de Plaza Dorrego al Parque Lezama.

En los últimos dos meses, a partir de la denuncia de un vecino del Parque Lezama y de la Iglesia Ortodoxa Rusa por "ruidos molestos", la policía impide a los grupos de candombe tocar en el Parque Lezama. Grupos que vienen juntándose desde hace varios años en el Lezama -como Las Lonjas de San Telmo-, están impedidos de utilizar el Parque como lugar de encuentro para tocar candombe. En caso de negarse a acatar la orden, corren riesgo de que les incauten los tambores.

San Telmo es un barrio muy ligado a la historia del tambor. En el siglo XIX cerca de la mitad de su población era negra. En los años de trata de esclavos, en el Parque Lezama compañías francesas comercializaban el contrabando de negros. A fines del siglo XVIII las diferentes etnias africanas comenzaron a organizarse comunitariamente como naciones. En 1795, se les dio permiso a los negros del Congo para que realizaran bailes los domingos y en 1799 a los negros de Cambudá, que tenían en 1820 su sede en Chile 333. Con las pestes, la epidemia de fiebre amarilla, las guerras de la independencia, el mestizaje y el descenso de las corrientes inmigratorias africanas, la población afro-descendiente fue perdiendo visibilidad. La generación del `80 pregonó un país europeizado, fomentando la inmigración de "blancos". Buscó la reducción de los candombes y de los negros, que continuaron desfilando en un número reducido y muy marginado hasta la crisis de 1930.

En los años ´70 en las calles de San Telmo se volvió a bailar al ritmo del candombe. Muchos uruguayos comenzaron durante los feriados festivos, a realizar un recorrido desde la Plaza Dorrego al Parque Lezama. Esta tradición que se mantiene.

En la actualidad el candombe se difunde en diferentes formas y estilos, en distintos barrios de Buenos Aires, especialmente en el sur de la Ciudad. En Barracas Los Bongas se juntan en Herrera 313; en La Boca, el grupo Irala se reúne en Irala 28; en San Telmo las clases de tambor son en el Centro Cultural Fortunato Lacámera, en San Juan 353, y en la Escuela de Arte Integral de Freda Montaño, en Defensa 1464.

El intento de prohibición en espacios públicos de las manifestaciones culturales de origen Afro, es una constante. Así como antes por prejuicios se buscaba prohibir el tango arrabalero, el candombe y la murga son perseguidos de distintos lugares. Los grupos de afrodescendientes reclaman el derecho a poder tocar los sábados, domingos y feriados, en el Parque Lezama sin inconvenientes.

Diego Bonga, antes de comenzar el desfile en el que participó más de un centenar de personas, enfatizó ante el aplauso de los presentes: "Entre todos tenemos que resistir. Con todo el respeto a mis ancestros y a todos, sepan que el candombe no murió. Hay gente que venimos de lejos, de lugares muy sufridos y vamos a pelear de manera organizada lo que sea necesario para lograr el respeto y el reconocimiento que esta cultura merece".

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