PARQUE TELMO

En Cochabamba 311 está desde hace 10 años la sede de Parque Telmo, un club de fútbol infantil que juega en la liga FEFI, trabaja con chicos de la zona y sueña con techar la cancha. Esfuerzo, compañerismo, solidaridad, amor a los pibes y trabajo a pulmón, sintetizan los valores resaltados desde el club.

En Parque Telmo la cuota mensual de los socios es de cinco pesos. Pero una buena parte de los chicos provenientes de sectores humildes no tienen recursos para pagarla. No es un obstáculo para que sigan entrenando y jugando, en un club donde hay cinco directores técnicos y varios colaboradores, pero todos trabajan como voluntarios. Van chicos de San Telmo, Montserrat, el asentamiento Rodrigo Bueno de la Reserva Ecológica, La Boca y Barracas.
"Acá cualquier chico que pasa por la puerta y entra juega. Lo que nos interesa es darle contención, tratar de que se divierta, transmitirles valores de honestidad, compañerismo, y sacarlos de la calle", comenta Claudio Candal, quien entre el 2000 y el 2004 fue el presidente del club.

"Nosotros pertenecíamos al Club Atlético San Telmo, tuvimos diferencias y armamos el club. La gente venía con los chicos desde 1990. Tenemos a partir de un convenio con la municipalidad que se renueva cada cuatro años, esta sede desde hace diez. Lo que nos motiva es el amor a los chicos. El año pasado teníamos también fútbol femenino, pero lamentablemente no lo pudimos mantener, aunque está latente la posibilidad de recuperarlo", cuenta Norberto Huerga, que es uno de los socios fundadores y es el actual presidente.

"Tratamos de hacer rifas, inventar algo para generar recursos. En algunas oportunidades hacemos locros para reunirnos y juntar fondos. A veces hay padres que donan ropa y buscamos ayudar a los chicos a comprar zapatillas. En el entretiempo de los partidos les damos a los pibes agua mineral y cuando finaliza un alfajor. En una época que estábamos mejor les dábamos sandwiches. Hacemos actividades por el día del niño o para pascuas, dándoles algún chocolate. Cuando hace frío hacemos mate cocido. En los años que llevamos muchas veces llevamos a pibes a comer, pero a veces no tienen ni siquiera para viajar y hay que bancarles el boleto. Este es un club familiar. Nosotros más bien hacemos acción social. Si pagan 20 chicos la cuota de cinco pesos es mucho. Pagan menos de la mitad y el resto lo ponemos nosotros", dice Rosario, que es una de las colaboradoras y hasta el año pasado estuvo en la Comisión Directiva.

Los gastos fijos del club son como mínimo entre 600 y 700 pesos. Incluyen el pago de 150 pesos mensuales a la liga FEFI, 100 pesos al referí cuando juegan de local, entre 90 y 130 pesos de micro, el mantenimiento de las instalaciones, la entrega de indumentaria y trofeos cuando terminan los torneos.

Entre las ocasionales colaboraciones de comercios del barrio, como la lotería San Pedro Telmo de Defensa al 800, la cañería la Campana o la imprenta de Cochabamba y Defensa, y el aporte de los padres, el club se mantiene.

"Cuando llegamos el patio estaba pelado, eran las paredes y la cancha. Después acá se fueron haciendo los vestuarios, el buffet y se renovó la iluminación. Este patio antes era tierra de nadie. Aspiramos en algún momento a poder techarlo. Solucionaríamos uno de los problemas que tenemos, porque cuando hace mucho frío o cuando llueve, se pierden entrenamientos. Una de las cosas que te da una imagen del club, es que durante muchos años los chicos se retiraban llorando, porque muchos hicieron toda la carrera de fútbol infantil acá. Es una alegría verlos crecer y que de grandes recuerden contentos las vivencias", comenta Claudio.

Los clubes de barrio persisten y están presentes en múltiples emprendedores, que colaboran solidariamente desde donde pueden. Escapando al culto al individualismo y la feroz competencia, construyen día a día deporte y solidaridad.

 

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