ESCUELA DE FUTBOL:
JUGOTECA DE SAN TELMO

Desde hace 11 años la Juegoteca coordinada por el director técnico Raúl Carricart, entrena con chicos y adolescentes, en el predio polideportivo de la esquina de Humberto 1º y Balcarce, ofreciendo esparcimiento en un lugar que se caracteriza por el abandono. En este espacio público no funciona ninguna de las luces, están dibujadas canchas de básquet que desde hace años no tienen aros, no hay redes en los arcos de fútbol y la suciedad es parte de un paisaje que es indiferente a las distintas gestiones municipales.

"Esta es la única cancha gratuita que hay en San Telmo. Entrenamos todos los lunes y viernes a las seis de la tarde. Si avanzan los proyectos de transformación del Patronato de la Infancia, que está enfrente, esto va a ser muy codiciado. Vamos a hacer todo lo posible para que el espacio siga siendo público. Hay también un proyecto para concederlo a la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino y lo que veo es indiferencia entre los funcionarios y los vecinos para defender el lugar", dice Raúl.

Antes iban los jóvenes del PADELAI, después del desalojo se acercaron pibes de distintos lugares. Muchos chicos dejaron de ir en el invierno porque al comenzar los entrenamientos, entre el frío y la oscuridad, -debido a que no funcionan ninguna de las luces-, se complicó el trabajo recreativo. El último evento competitivo en la escuela de fútbol se hizo el año pasado, cuando se organizó un campeonato entre los asistentes en el que participaron 60 jóvenes divididos en 6 equipos. "La idea era hacer un campeonato importante con el apoyo de otras instituciones del barrio. Como se fue demorando decidí armarlo con lo que sea para que no se suspenda. Los trofeos y las camisetas las terminé pagué de mi bolsillo", dice el entrenador de la escuelita de fútbol.

"El Estado nunca se ha puesto las pilas en nada, pero el balance siempre es bueno. Cientos de pibes han pasado por acá, han jugado y se han divertido. Ahora son hombres y en algún momento de su vida tuvieron un lugar para estar contentos y felices. Aparte es una satisfacción encontrármelos en las calles, muchos de ellos ya con sus hijos. Hay pibes que estuvieron en el mal camino. En algunas oportunidades los fuimos a buscar a la comisaría o a institutos de menores. De todas esas cosas los pibes que estuvieron en las malas y se han rehabilitado, no se olvidan. Estar acá los ayudó porque tuvieron contención" reflexiona Raúl, antes de bajar las escalinatas para atajar y a su vez dirigir el partido entre los pibes.

 

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