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| CRECEN
LAS ASAMBLEAS BARRIALES |
En San Telmo y sus
alrededores Nº 44
Marzo 2002
Tras
los cacerolazos del 19 y el 20 de diciembre, en distintos barrios comenzaron
a armarse asambleas vecinales. Ahora las asambleas crecen en todo el
país. La gente que participa dijo basta y busca alternativas a la entrega
sumisa al FMI, a la corrupción, la impunidad, el ajuste permanente y
la defensa sistemática de los privilegios del poder económico por parte
de la corporación política gobernante.
En
el área comprendida entre el Parque Lezama, la 9 de Julio, Paseo Colón
y Belgrano, funcionan tres asambleas a las que se acercan por semana
más de 300 personas. El propósito de los asistentes es buscar nuevas
formas de participación, encontrar mecanismos de democracia directa
y tratar de encontrar alternativas a la crisis vigente.
Entre
la búsqueda de soluciones a problemas prácticos concretos y debates
respecto a la situación general del país transcurren la mayoría de los
encuentros abiertos que se llevan a cabo generalmente en espacios públicos.
Del
trabajo de las asambleas surge la posibilidad de plantear salidas alternativas
a la crisis, confrontando con las recetas económicas defendidas por
los grupos de poder económico que se han impuesto en los últimos 25
años. También se puede plantear un mayor seguimiento y control a los
frecuentes desvíos de fondos públicos, a partir del mayor interés en
formación y conocimiento de los ciudadanos.
Sin
embargo, el saludable ejercicio de crear nuevas prácticas democráticas,
innovar en las formas de organización y buscar alternativas frente al
descrédito de las instituciones y el descontento general, choca con
obstáculos. Como inconvenientes externos, para evitar el crecimiento
de las asambleas desde el poder se utilizan viejas prácticas políticas,
como el uso de patotas en provincia de Buenos Aires (en los distritos
de Lanús, Ituzaingó y en Merlo, agredieron a manifestantes que se expresaban
pacíficamente), con el objetivo de generar miedo e impedir que crezca
la participación popular. Como dificultad interna se encuentran algunos
"iluminados" que buscan adueñarse de la asamblea e imponer su programa
a toda costa. En algunas ocasiones se producen entonces polémicas entre
militantes de distintas agrupaciones políticas sobre cuestiones de poco
interés para los vecinos que terminan aburriendo y desmovilizando a
los asistentes. Algunas personas que se creen dueñas de la verdad, no
escuchan otras opiniones y tienden a descalificarlas de antemano, provocando
finalmente que muchos vecinos se vuelvan a sus casas con cierta frustración.
En otras oportunidades algunos asistentes pretenden que no puedan participar
personas con actividades políticas partidarias, demostrando también
su autoritarismo.
Pero
más allá de las complicaciones, está claro qué le sucedió al país por
la falta de participación, el triunfo del escepticismo y la falta de
control sobre los grupos dominantes.
Para
empezar a pensar en una Argentina distinta, será necesario que haya
cambios que modifiquen las actitudes, las prácticas y los ajustes permanentes
impuestos desde los grupos de poder. Si se abandonan los espacios de
reflexión, trabajo y resistencia para manifestar inquietudes frente
al desastre y la crisis, continuará el actual modelo de destrucción
del país. Por lo tanto, si en determinados lugares no convencen determinadas
prácticas, para evitar el hundimiento del país la población tendrá que
tener perseverancia y construir en todo caso nuevas asambleas y nuevas
formas de organización popular.
Pese
a las dificultades, desde varias asambleas han surgido avances y propuestas
prácticas de trabajo. En esta edición de En San Telmo y sus alrededores
se informa sobre las tres asambleas de la zona.
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PLAZA DORREGO]
[ASAMBLEA
20 DE DICIEMBRE]
[ASAMBLEA
PARQUE LEZAMA]