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ASAMBLEAS
BARRIALES Y CACEROLAZOS
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En
San Telmo y sus alrededores Nº 43
Enero
2002
A
partir de los cacerolazos del 19 y el 20 de diciembre, en distintos
barrios de la ciudad de Buenos Aires grupos de vecinos se organizan
para expresar su bronca, realizar manifestaciones y actos de protesta
y plantear alternativas a las propuestas realizadas por la clase política
gobernante.
Los
participantes de las distintas asambleas vecinales coinciden en el rechazo
a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, en el repudio al
costo de las tarifas públicas privatizadas, en cuestionar el excesivo
gasto político, en objetar al corralito y los negociados del sistema
bancario. Tienen la convicción de que el poder popular de la gente es
capaz de derrumbar a ministros y presidentes que no los representan
y están dispuestos a no renunciar a pensar en una sociedad distinta.
El
13 de enero se realizó la primer asamblea interbarrial en el parque
Centenario en la que estuvieron presentes cerca de mil participantes
de diferentes zonas de la Capital Federal. Esta conjunción de vecinos
de distintos barrios porteños continuaría realizándose en el mismo lugar
todos los domingos a partir de las 17.
En
San Telmo hay reuniones todos los sábados a las 18 en el bar Canopus
(esquina de Chacabuco y México), los viernes a las 22 en el parque Lezama
y los martes a las 19 en la Facultad de Ingeniería (Paseo Colón e Independencia),
que podría trasladarse a la Plaza Dorrego.
En
los encuentros entre vecinos se desarrollan mecanismos de democracia
directa en los que todos pueden participar. Nuevamente la gente vuelve
a ser protagonista y recupera el debate, la movilización y los espacios
públicos, aportando ideas para democratizar la sociedad.
Entre
otras mociones presentadas en distintas asambleas figuran:
Remoción
de la Corte Suprema de Justicia, devolución de los ahorros, pesificación
de todas las deudas en dólares, suspensión de todos los juicios ejecutorios
por deudas públicas o privadas para pequeños y medianos deudores, inmediato
seguro de desempleo y entrega de bolsones de alimentos a los más necesitados
sin clientelismo y controlado por organizaciones sociales, escrache
a los bancos, exigir que el dinero del impuesto a las petroleras no
vaya a los bancos sino a los desocupados y marginados y que no se pague
la deuda externa.
Por
otra parte dos páginas web reflejan ideas y brindan amplia información
sobre los cacerolazos y el movimiento participativo surgido a partir
de ellos:
www.todosjuntos.foros.org
www.elcacerolazo.org
Ante
el descrédito de las instituciones y sus representantes, la sociedad
civil busca nuevas formas de organización que a través de distintas
propuestas renueven las prácticas políticas y los modos de funcionamiento
que se han impuesto en los últimos años.
COMO
SALIR DEL CORRALITO
Para el FRENAPO se puede salir del corralito si hay decisión
política. De acuerdo a un documento que se encuentra en la página
www.consulpop.com.ar
y es firmado entre otros por el gerente del Credicop Carlos
Heller, el periodista Horacio Verbitsky, el economista Claudio
Lozano y el titular de la Confederación de Trabajadores Argentinos
Víctor de Gennaro, los primeros 87 principales deudores del
sistema financiero debían al mes de julio 26.000 millones de
pesos. La cifra es equivalente a los depósitos del 99 % de las
personas físicas cuyos sueldos y ahorros quedaron atrapados
dentro del corralito. Esto datos demuestran que existen los
recursos que permitirían liberar en forma ordenada y sin afectar
ningún derecho, los dineros que pertenecen a 13 millones y medio
de titulares de depósitos (el 96 % de ellos tienen en los bancos
cuentas inferiores a 25 mil dólares y el 98 % de los depósitos
son menores a los 50 mil dólares). Hay distintos mecanismos
posibles para que la devolución de esas deudas o las garantías
que las grandes empresas ofrecieron a los bancos al contraerlas,
sirvan para mantener el valor de los ahorros del conjunto de
la sociedad. El más simple de esos mecanismos consiste en que
a su vencimiento en las fechas programadas esos créditos no
sean renovados. Con esos fondos se podría devolver el dinero
de los depositantes. Solo se requiere la elaboración de un cronograma
estricto, que permita a cada persona saber con certeza cuando
recuperará su depósito. Este es el camino más directo hacia
la recuperación de la confianza, la normalización de la actividad
económica y el reestablecimiento de la cadena de pagos. Esta
solución parte del reconocimiento del extremo grado de concentración
existente en la economía argentina y propone que la crisis la
afronten los grandes grupos económicos que fueron los principales
beneficiados de los últimos años.
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