Esquina Balcarce y Humberto Iº

Semana del Hábitat

EL DERECHO DE TODOS A LA CIUDAD

En San Telmo y sus alrededores Nº 71

Septiembre 2004

El 6 y el 7 de agosto se realizó en el Salón Dorado de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y en el Centro Cultural General San Martín, el Seminario Latinoamericano: “Cooperativismo de Vivienda, políticas de autogestión y distribución de la riqueza. Experiencias de Latinoamérica y de la ciudad de Buenos Aires”. En los encuentros se debatió acerca de la emergencia habitacional, una de las grandes problemáticas que tiene la ciudad de Buenos Aires.

Con sus 2.700.000 habitantes, la Ciudad de Buenos Aires es un espacio central en el entramado político y económico de nuestro país. En la Ciudad se observan grandes contrastes y profundas desigualdades. Cerca de 500.000 personas viven hacinadas en villas, hoteles, inquilinatos, casas tomadas, conventillos, asentamientos, pensiones y otros lugares de emergencia habitacional.

Los fuertes contrastes sociales se observan a diario. Mientras brillan los edificios y las torres de Retiro, a pocas cuadras se encuentra la villa 31. En San Telmo y alrededores y a lo largo y ancho del Casco Histórico, se puede observar compartiendo el mismo barrio a edificios y construcciones relucientes con pensiones y edificaciones en pésimo estado. La pobreza contrasta con el crecimiento comercial vinculado al turismo que se produjo en la zona. El debate qué se plantea es qué tipo de Ciudad será en el futuro Buenos Aires. ¿Será una sociedad, plural, diversa e integrada, donde convivirán diversos sectores sociales o se transformará en una Ciudad en la cual el valor inmobiliario de la propiedad, poco a poco va a ir expulsando a los sectores sociales que cuentan con menores recursos económicos?
El Derecho a la Ciudad engloba muchas cuestiones: el derecho a una vivienda digna, al trabajo, a la salud, al deporte, a la educación y a la cultura para todos los ciudadanos. El artículo 31 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires dice: “La Ciudad reconoce el derecho a una vivienda digna y a su hábitat adecuado. Para ello resuelve progresivamente el déficit habitacional, de infraestructura y servicios, dando prioridad a las personas de los sectores de pobreza crítica y con necesidades especiales de bajos recursos. Auspicia la incorporación de los inmuebles ociosos, promueve los planes autogestionados, la integración urbanística y social de los pobladores marginados, la recuperación de las viviendas precarias y la regularización dominial y catastral, con criterios de radicación definitiva. Regula los establecimientos que brindan alojamiento temporario, cuidando excluir los que encumbran locaciones”.

En la Semana del Hábitat sea recordaron permanentemente estos derechos y los distintos grupos compartieron experiencias. Fue convocada por el MOI -Movimiento de Ocupantes e Inquilinos-, el SEDECA, -Secretariado de Enlace de Comunidades Autogestionarias, la FVC -Fundación Vivienda y Comunidad- y la CTA -Central de Trabajadores Argentinos-.
La patrocinaron HIC-AL -Coalición Internacional del Hábitat-, NOVIB -Organización Holandesa para la Cooperación Internacional al Desarrollo-, MISEREOR –Agencia de Cooperación Alemana- y el CYTED –Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología y contó con el auspicio del Gobierno de la Ciudad y la Legislatura.

Los objetivos que se planteó el seminario fueron impulsar y fortalecer las políticas de autogestión cooperativa del hábitat en la ciudad de Buenos Aires, en la perspectiva de profundización de la normativa vigente (sistemas de ejecución, formas de propiedad, programas de fortalecimiento de los procesos autogestionarios); Impulsar el debate sobre políticas sectoriales destinadas a la emergencia, en la perspectiva de superación cualitativa del subsidio de carácter asistencial y de sustento al submercado hotelero y exponer, a través de la experiencia latinoamericana y local, elementos que objetivan la viabilidad del cooperativismo autogestionario como herramienta para ganar el derecho a la Ciudad y el acceso a la vivienda.
En el panel “Historia de lucha y experiencias de desarrollo del cooperativismo autogestionario en la ciudad de Buenos Aires”, las cooperativas de vivienda señalaron la difícil lucha de construcción, el rechazo y la discriminación de muchos vecinos hacia estas experiencias populares. María Eugenia Kena, Secretaria del MOI, expresó “tuvimos experiencias de las buenas y de las malas. Antes íbamos a organizar a la gente que estaba en casas ocupadas. Había muchos conflictos y algunos ocupantes no querían saber nada con buscar regularizar su situación y luchar por el reconocimiento de la propia vivienda. Ahora cambiamos de metodología. Esperamos que los interesados en las experiencias cooperativas autogestionarias se acerquen. Los compañeros académicos son una pata fundamental dentro de las organizaciones. Con su ayuda le hemos podido arrebatar al poder un pedazo de Ciudad”.
Darío, integrante de la cooperativa El Molino del MOI expresó: “el derecho a la Ciudad no es heredable. Hay que hacerlo día a día con organización. A muchos compañeros la cultura asistencialista los quebró. El colectivo protege y recupera al individuo”.

Carlos Chile, representante del Movimiento Territorial de Liberación (MTL), se preguntó “¿Quién utiliza y quién administra los recursos públicos en la ciudad de Buenos Aires? No nacimos con la idea de ser un movimiento de desocupados. Nacimos con la idea de crear poder popular, contracultura y contrahegemonía.

En el caso del MTL armaron una empresa constructora con la cual están construyendo en Parque Patricios un edificio mediante la ley 341, que posibilita que las organizaciones populares manejen recursos públicos estatales. La obra en construcción del MTL incluye 326 viviendas, 10 locales comerciales, 6 porterías, una guardería y una plaza. “Las cooperativas son como cajas bobas. Cuando estuvo Grosso sirvieron para privatizar las villas. En nuestra experiencia los trabajadores son los dueños de la empresa. Hay 130 compañeros trabajando en la obra. Podemos construir mejor y más barato, a la mitad del precio de los privados”, señaló el dirigente del MTL.

Néstor Jeifetz, el referente del MOI, señaló: “Lo que no construyen las organizaciones populares no lo construye nadie. La Autogestión es lo contrario a esperar, a pedir que me den. La pelea de todos los días es de construcción y organización popular. Creemos que las leyes tienen que tener sustento organizativo. Las leyes del movimiento popular las hacen cumplir las organizaciones populares, a la corta o a la larga”.

La Subsecretaria de Vivienda de la Nación Miriam Rodulfo, reflexionó: “no hay inclusión sin hogar. Las estructuras del hábitat son las caras visibles de los conflictos sociales, de la exclusión. Lo que tenemos que lograr son caminos de aprendizaje compartidos basados en la comprensión, el diálogo, el compromiso, el esfuerzo y el trabajo. Toda política que ignore la dramática situación habitacional, no será sustentable”.

En el panel “Autogestión y Emergencia: perspectiva desde el Gobierno de la Ciudad y la Legislatura”, el legislador del bloque “Autodeterminación y Libertad” Daniel Betti indicó una cifra alarmante: en la Ciudad uno de cada siete habitantes se encuentra en emergencia habitacional. Recordó cómo era Buenos Aires a principios del siglo XIX, cuando muchos de nuestros abuelos eran extranjeros y vivían en conventillos abarrotados de gente o en camas alquiladas por hora. “A mediados del siglo pasado, surgieron en la ciudad las villas cuando se produjeron importantes migraciones internas, porque mucha gente llegó a la Ciudad en busca de un mejor nivel de vida. Los problemas habitacionales siempre estuvieron presentes. Nuestro objetivo central es conseguir una ley de vivienda donde los usuarios, habitantes y movimientos sociales puedan participar. Es fundamental que estemos en la Legislatura consiguiendo consensos importantes”, remarcó.

La Secretaria de Desarrollo Social, Mónica Desperbasques, comentó algunos de los problemas estructurales en la Ciudad. “En 10 años se duplicó la población en villas, sin contar los asentamientos precarios. Hay 500.000 personas con graves problemas habitacionales” diagnóstico.

Dijo que “Esta es la única Ciudad del país que tiene prevista la emergencia habitacional. La Ordenanza de hoteles alquilados por la municipalidad para alojar transitoriamente a las familias es de 1986 y preveía el alojamiento por 15 días. La crisis hizo que en lugar de ser transitorios, en muchos casos sean permanentes. El problema de la vivienda es también del área metropolitana. Para encontrar un sistema mejor al de los hoteles, hace falta vencer prejuicios. Cuando se quisieron alquilar viviendas para la población hotelera, aunque el garante era el Estado de la Ciudad, solamente se presentaron a ofrecer su inmueble 10 personas, pese a que se publicaron avisos en los principales diarios. Otro problema es que hay poca tradición en la Ciudad de Buenos Aires de cooperativas de vivienda. Una función del Estado es promover la organización social. No tiene sentido y no podemos pensar las políticas de emergencia habitacional, sino buscamos viviendas definitivas. En la Ciudad hay en promedio 10 desalojos privados por semana. El tema de la vivienda se judicializó, lo cual agrava aun más el problema”.

Jorge Telerman, Vicejefe de Gobierno de la Ciudad, fue el encargado de cerrar el encuentro:
“La emergencia habitacional no puede abordarse solo desde lo local. El problema central de Argentina es la inequidad y la desigualdad distribución del ingreso. No es un problema aislado. Hay una necesidad de articular políticas sociales. El norte es lo social. Una ciudad integrada, incluyente, que le permita a la totalidad de los habitantes un sentido de pertenencia a la Ciudad. Hay que lograr con el apoyo de las organizaciones sociales, políticas de Estado que nos permitan avanzar más allá del cambio de administración en el mediano y largo plazo. Nos comprometemos a fortalecer los espacios de coordinación de las políticas públicas en general, a ir a la articulación de las políticas sociales, fomentando a las organizaciones intermedias, a las cooperativas y al mutualismo”.

La declaración de la emergencia habitacional puede ser un buen paso para lograr una ciudad más equitativa. Pero mientras no se avance en una distribución del ingreso, es probable que las buenas intenciones choquen con problemas estructurales que terminan desplazando a los sectores con más bajos recursos hacia la periferia. Una ciudad para todos, es parte de un país para todos. La expulsión, la marginación, el desplazamiento y la concentración del ingreso, forman parte de un país y de una Ciudad que en los últimos años ha incrementado los barrios, la seguridad, la educación y la salud privada. Una Ciudad y un país en el cual cada vez queda más gente excluida. Sino se toma el problema en su totalidad, sino se buscan soluciones globales que incluyan un ingreso para todos los ciudadanos, la segmentación, la violencia social y los tremendos contrastes, seguirán siendo parte de la escena cotidiana.

VER TAMBIEN

Ley 341

Emergencia habitacional

 

Copyright © 2003