SAN
TELMO Y MONTSERRAT COMIENZAN CON FUERTES CONTRASTES EL MILENIO
En
San Telmo y sus alrededores Nº 26
Enero
2000
San
Telmo y la zona sur de la Capital no escapan a los contrastes sociales.
De acuerdo a los proyectos que se apliquen, el barrio se puede transformar
en una extensión del microcentro adquiriendo un perfil netamente comercial,
puede tomar características de Puerto Madero con grandes inversiones
inmobiliarias, o puede tener un perfil barrial, mejorando sus espacios
públicos e integrando a sus vecinos.
Cuando
se piensan y se diseñan cambios en el perfil de un lugar, entran muchos
intereses y proyectos, - a veces antagónicos - en disputa. La zona sur
es un ejemplo emblemático de la identidad de la ciudad. Por un lado
mantiene y conserva algunas de sus viejas tradiciones. Sus barrios,
su gente y sus lugares, muchas veces parecen anclados en el tiempo.
Pero también, por otra parte, ha sufrido a lo largo de décadas de inversiones
totalmente desfavorables en relación a las realizadas en el norte. Por
lo tanto, es posible observar desde tiempos lejanos predios en estado
de abandono, o viviendas y establecimientos que no han sido suficientemente
cuidados y se encuentran en estado de deterioro.
La
ciudad es uno de los tantos espacios en los que tarde o temprano se
reflejan las profundas
desigualdades económicas y sociales. Es
así que poco a poco en algunas zonas se va imponiendo una "modernidad
excluyente" que expulsa a la población de menores recursos hacia
la periferia. Si en la provincia de Buenos Aires en los últimos años
han proliferado barrios privados, exclusivos para los habitantes de
los countries, en la ciudad emprendimientos como los de Puerto Madero
pueden ser preludios de una nueva etapa en la que el centro se extienda
y se vaya cambiando la identidad de Buenos Aires. Oficinas, dúplex y
edificios muy cotizados frente al río rodeados de lujosos restaurantes,
son parte del cuadro del nuevo sur incipiente.
Frente
al crecimiento de este moderno complejo limítrofe con San Telmo, cabe
preguntarse cuál es la planificación pensada para el futuro de esta
zona que transita entre varias posibilidades. Entre otras alternativas
se encuentra con la disyuntiva de continuar perdurando como barrio o
sucumbir ante los negociados inmobiliarios; puede mantener la preservación
del casco histórico o ser simplemente una extensión del microcentro.
Acaso afirme sus peculiaridades o tal vez se convierta en la puerta
trasera de Puerto Madero. En su interior se pueden desarrollar proyectos
pensados para todos sus vecinos como también se pueden desarrollar diseños
excluyentes pensados solo para el turismo.
Un
largo camino lleva el desafío de pensar un barrio que integre la pluralidad
de su población, la riqueza cultural, edilicia y arquitectónica que
atrae a miles de visitantes por fin de semana, la vida bohemia y artística
y la identidad propia que lo ha convertido en un barrio con artistas,
bohemios, viejos vecinos, pequeños comercios, casas de antigüedades,
bares e historias presentes y pasadas.
Programa
San Telmo-Montserrat
Desde
la ciudad se impulsó el programa San Telmo - Montserrat que se plantea
como objetivos mantener la identidad histórico - cultural del área y
la particular arquitectura de sus edificios; desarrollar una política
de protección del patrimonio; mejorar y ampliar la disponibilidad de
los espacios públicos actualmente insuficientes y degradados; potenciar
la actividad turística y cultural; posibilitar una mejor calidad de
vida para sus habitantes, integrando socialmente el área a la ciudad
y recuperar la atracción del sector. A través de este programa, en 1999
después de un prolongado período de deterioro, se impulsaron algunas
obras públicas que buscan mejorar la fisonomía de San Telmo y Montserrat.
De acuerdo a la Dirección General de Organización, Métodos y estadísticas
del Gobierno de la Ciudad, estos barrios perdieron en las dos últimas
décadas un 21 y un 32 % de sus habitantes respectivamente.
Dentro
de las refacciones e inauguraciones más importantes en 1999 se encuentran
entre otras las realizadas en el Parque
Lezama,
en las plazas ubicadas en Bernardo de Irigoyen
e Independencia; en Piedras y Av. Belgrano; en Bolívar y Av. Juan de
Garay; en Av. Paseo Colón y Cochabamba; el Hábitat Cultural Plaza Defensa
(Defensa 535); la refacción de la calle Balcarce entre Av. Belgrano
e y Av. Independencia y el inicio del empedrado
de la calle Defensa a la altura de Av. Independencia,
que continuará hasta Av. San Juan.
Uno
de los objetivos centrales del programa es ampliar el circuito turístico
a través de las mejoras en la calle Balcarce y el adoquinado en parte
de Defensa. Estas obras intentan estimular el camino de los peatones
por estas calles. Por otra parte se ampliará el
Museo de Arte Moderno (San
Juan 350), buscando fomentar el tránsito peatonal los domingos desde
la Feria de la Plaza Dorrego y el Parque Lezama. Para impulsar el turismo
en San Telmo y Montserrat, también se crearon circuitos autoguiados
con carteles indicadores de lugares significativos de la zona.
Contrastes
Mientras
algunos lugares se renuevan, otros permanecen a la intemperie. Aún sin
solución se encuentra el
ex
Patronato de la Infancia, la antigua construcción
de Balcarce y Humberto 1º. que se encuentra en estado de ruinas. Allí
viven más de 100 familias que en su gran mayoría forman parte del 17.4
% que vive en la pobreza estructural en el sur de la ciudad de Buenos
Aires (de acuerdo a los datos de la consultora de Equipos de Investigación
Social de Artemio López), integrado por los barrios de la Boca, Barracas,
San Telmo, Constitución, Parque Patricios, Pompeya, Soldati y Lugano.
En promedio, en estos barrios la tasa de mortalidad infantil alcanza
al 2.6 %, triplicando los índices de mortalidad infantil del norte de
la Capital.
Un
ejemplo llamativo de los significativos contrastes se puede encontrar
en pocas cuadras. En Balcarce y San Juan se encuentra la escuela Hipólito
Irigoyen. Una encuesta interna determinó que está integrada por alumnos
que viven en un 14% en casas tomadas y en un 5% en hogares infantiles.
Los alumnos aprovechan la escuela para desayunar, almorzar y merendar.
A pocas cuadras del lugar, en Balcarce y México, se encuentra el imponente
edificio de Torneos y Competencias.
Barreras
Un
indicio de la pronunciada desintegración y falta de pertenencia que
sienten buena parte de los habitantes de la metrópoli, ha sido la decisión
insólita de poner rejas - hecho exclusivo de la ciudad de Buenos Aires
- para cuidar monumentos, parques y plazas públicas. Este no es el único
ejemplo divisorio entre la ciudad y sus habitantes. Si se hace un rastreo
de los últimos 20 años, se pueden observar cortes. Las autopistas de
Cacciaotore durante la última dictadura militar, derrumbaron viviendas
estableciendo "no lugares" - espacios de tránsito totalmente
impersonales. La expansión de negocios y oficinas han contribuido a
la disminución de la población en este segmento de la Ciudad. Asimismo
las constantes excepciones al Código de Planeamiento Urbano que se realizaron
hace algunos años, han provocado edificaciones desordenadas que alteran
el medio ambiente. Escasez de espacios verdes, altos índices de ruido,
de polución ambiental y caos en el tránsito, son algunos de los síntomas
negativos de las transformaciones urbanas.
De
acuerdo a los proyectos que se establezcan la ciudad seguirá estableciendo
barreras o buscará cambios que la contacten más con sus habitantes.
Cómo
recuperar espacios de encuentro, de qué manera pensar a la ciudad y
a los barrios de forma tal que no sean excluyentes e integren a sus
vecinos, con el fin de reivindicar ámbitos comunitarios es un desafío
que enfrenta a visiones y perspectivas determinadas por criterios economicistas,
en los cuales el futuro de la ciudad es determinado por "la libre
oferta y demanda del mercado", lo que conlleva a la a paulatina
expansión de una ciudad de tránsito, impersonal, comercial, con una
historia borrada.
Recuperar
espacios de encuentro
y participación
Hace
tres años buena parte de los suburbios de Buenos Aires recuperaron la
tradicional fiesta del carnaval. En San Telmo el tradicional festejo
se realizó en la plaza Dorrego. Sin embargo, en 1999 por discrepancias
con algunos comerciantes, el cortejo local se trasladó a Av. Paseo Colón
y Av. Independencia, una ubicación periférica que, sumada a cierta desorganización
y cortes de luz, produjo una escasa concurrencia. Las más de cincuenta
murgas porteñas, vienen reclamando junto con otras organizaciones que
se devuelvan los dos días feriados del carnaval que derogó la última
dictadura militar. Dónde se realizará el carnaval del 2000 es un interrogante.
Este
año lo que era un sucio y abandonado espacio, el ex mercado de abastecimiento
municipal en Defensa 535, se transformó en el Hábitat Cultural Plaza
Defensa, dependiente de la ciudad. Allí se realizan muestras, exposiciones,
ciclos de cine y diversos espectáculos.
El
retorno del carnaval en los barrios y la creación de un centro cultural
de la ciudad en Montserrat, son tan solo dos ejemplos de iniciativas
tendientes a regenerar ámbitos de encuentro públicos, accesibles y creativos
que pueden contribuir a rescatar actividades comunitarias. Es de esperar
que sirvan para generar efectos multiplicadores en el barrio. Hay que
tener en cuenta que la privatización de los espacios públicos ha sido
una constante en los últimos tiempos y una de las causas que acentuaron
la exclusión en la ciudad y la fragmentación social.
Las
iniciativas tendientes a articular desde la Comuna políticas participativas
en conjunto con la ciudadanía, pueden servir para proyectar al barrio
y a la Ciudad desde un sentido mayor de pertenencia, pero poco se ha
hecho en 1999 para estimular la participación ciudadana.
LIMITES
EN LA DESCENTRALIZACION
Cuando
se creó la Constitución de la Ciudad, hace ya más de tres años, en su
Carta Orgánica se estableció una prometida descentralización. Sin embargo
solo se ha llevado adelante con la creación de Centros de Gestión en
aspectos administrativos, pero no en lo concerniente a priorizar junto
con los vecinos, las inversiones en obras tal como lo fija el art. 52
que especifica el carácter participativo del presupuesto, que "es
un sistema de formulación y seguimiento del presupuesto mediante el
cual la población determina, a través de debates y consultas, dónde
serán hechas las inversiones y cuáles son las prioridades, obras y acciones
a ser desarrolladas por el gobierno". Es por lo tanto un camino
hacia una democracia con participación y control de los ciudadanos y
una forma de intentar cambiar la disociación entre los funcionarios,
la ciudad y la gente. Sin embargo, como en tantas otras oportunidades
por el momento no es más que una de las tantas promesas incumplidas.
Eduardo
Scirica