EL
ARTE DE PRESERVAR EL PATRIMONIO HISTORICO

En
San Telmo y sus alrededores Nº 58
Septiembre
2003
En
Moreno 301 y en Brasil 200, se encuentran las dos sedes de la Escuela
Taller del Casco Histórico. Allí cerca de 200 personas
se capacitan simultáneamente para aprender oficios vinculados
a la restauración del patrimonio edilicio. El programa busca
la promoción y divulgación de tareas de rehabilitación
y la revalorización del oficio del artesano. Está destinado
a personas en condiciones de desempleo, subempleo y vulnerabilidad social
residentes en la Ciudad.
"Empecé
en un curso introductorio en septiembre del año pasado. Lo terminé,
pero continúo porque quiero seguir aprendiendo. Cada uno tiene
un ámbito en donde se siente cómodo y encuentra cierta
magia. Estuve 15 años en otras cosas, trabajando como taxista.
Pero siempre me gustó todo lo que tenga que ver con el arte",
cuenta Alberto González, muralista, artesano y asistente de la
Escuela Taller del Casco Histórico. Allí dictan cursos
introductorios y de profundiza-ción de albañilería,
yesería, pintura de obra y moldería. También brindan
un conjunto de materias teóricas que apoyan las especialidades
de los talleres, orientadas a la recuperación del patrimonio
y a la promoción del diseño de proyectos laborales.
Los
cursos y talleres son totalmente gratuitos y las inscripciones siempre
están abiertas. En la actualidad hay alrededor de 500 anotados
en la lista de espera. Cuando se abren vacantes, priorizan a quienes
tienen menor instrucción escolar y a los desocupados, aunque
los organizadores buscan que en cada curso se sume a una o dos personas
de mayor instrucción (por ejemplo arquitectos o egresados del
Instituto Nacional de Arte), para enriquecer el intercambio de distintas
experiencias.
El
Programa escuela Taller forma parte del plan del Plan de Manejo del
Casco Histórico. Su objetivo fundamental es articular capacitación
y empleo, formando mano de obra idónea para la recuperación
del patrimonio edilicio, especialmente en el Casco Histórico
de la ciudad de Buenos Aires.
Los
alumnos que cursan eligen los módulos que le interesan, ya que
se trata de una formación flexible. "La idea es que el alumno
se movilice y vaya en búsqueda de conocimiento, no que nosotros
lo atrapemos. Si no se va acostumbrando a ser independiente, será
siempre el obrero que está esperando del otro. En cambio de esta
forma, se va largando a la elección de su perfil, después
se va a largar con más facilidad a hacer una obra y esto es lo
que nos interesa", señala el arquitecto Jorge Bozzano.
El
año pasado las autoridades de la escuela, que depende de la Dirección
General del Casco Histórico, entregaron 180 certificados de capacitación
y este año esperan llegar a 240.
La coordinadora general de la Escuela Taller Cristina Malfa explica:
"Es una Educación No Formal flexible, que permite que el
alumno ingrese en distintos momentos, que es lo que buscamos. Lo importante
es formar bien a la gente para que pueda conseguir trabajo. Ese es el
sentido de la escuela, por eso no tiene una estructura fija tradicional.
Acá si el alumno consigue trabajo, a lo mejor deja de venir unos
meses y después vuelve".
Marcelo
Gigli es italiano. Nació en Florencia, se radicó en Argentina
cuando tenía 9 años y a los 77 años, continúa
restaurando frentes, molduras y frisos antiguos. Es maestro de albañilería
de la Escuela Taller y comenta: "En el año 1950, cuando
comenzó la actividad horizontal se acabaron las molduras, pero
hoy la gente quiere molduras otra vez y en los últimos años
hay más interés por la restauración". Arregló
entre otros lugares del barrio, una casona de 1890 de la calle Chile
y el edificio de Independencia y Defensa.
Ignacio
Balconte, quien se desempeña como supervisor en la escuela, reflexiona:
"No todo es tirar y volver a hacer una cosa nueva. El mantenimiento
sirve para conservar el casco histórico". Es por eso que
desde la Escuela Taller se refaccionaron lugares que forman parte de
la identidad cultural de la ciudad de Buenos Aires, como el Paisaje
la Piedad, el Casal de Cataluña, el cine Gaumont, el Cementerio
de la Recoleta, el Museo de la Ciudad, el Museo Carlos Gardel, la Casa
de la Cultura o los balaustres del Parque Lezama, por citar algunos
ejemplos.
Un
fragmento del convenio Andrés Bello sostiene: "El primer
tesoro de alguien que llega al mundo es el patrimonio de los suyos,
la memoria en que nace. Tenerlo claro mejorará su calidad de
vida, afirmará su autoestima y le ayudará a crecer con
seguridad y a ir transformando esta memoria para no enquistarse en el
pasado con ella, sino para crecer junto a ella. Esta es la primera rentabilidad
de preservar el patrimonio, fortalecer la seguridad y ayudar a un desarrollo
propio y no impuesto." Frase que ayuda a sintetizar porqué
en la Escuela Taller se trabaja con dedicación y convicción,
en la preservación de construcciones históricas que forman
parte de la identidad de la ciudad de Buenos Aires.