LA FALTA DE INVERSIONES POSTERGO A LA ZONA SUR

En San Telmo y sus alrededores Nº 22

Junio 1999

La dinámica comercial y los intereses inmobiliarios han producido a lo largo de este siglo cambios urbanísticos que se tradujeron en la postergación de la "Ciudad histórica" en beneficio de la zona norte, hacia la que se han desplazado las capas más acomodadas de la sociedad. Por eso, en líneas generales, el Sur, poco a poco, se fue convirtiendo en el hogar de los pobres y parte de las clases medias que, a su vez, son los que tienen menos poder para hacer oír su voz y exigir la satisfacción de sus demandas. Estas circunstancias explican (aunque de ninguna manera justifican), el abandono y la desidia de los gobiernos, que lo han relegado olvidando en los hechos que sus habitantes tienen los mismos derechos que los que viven en zonas más privilegiadas. Algunos pocos ejemplos bastarán para dar cuenta de estas afirmaciones:

Viviendas deficitarias

En San Telmo habitan alrededor de 30.000 personas. El 7,5% de las viviendas y hogares particulares, según el censo del ’91, son deficitarios; un porcentaje muy alto, pero claramente inferior al de barrios como la Boca (17,4%), Villa Lugano (14.5%), Villa Soldati (14%) o Barracas (16.9%). Estos datos son algunos de los tantos que muestran el grado de abandono del sur de la ciudad.

Menos espacios verdes

Si se toma como medida de la calidad de los espacios verdes la cantidad de metros cuadrados de parques por habitante, puede observarse que hay un promedio de 9 metros cuadrados por persona. Pero para la zona sur el promedio es de siete.

En cuánto a los baldíos, en la Capital el promedio es de 1 metro cuadrado por poblador. Sin embargo en el sur se extiende a 13 por individuo.

Mayor nivel de pobreza

Según el Censo Nacional de 1991, la Ciudad de Buenos Aires cuenta en su superficie con 15 asentamientos de carácter precario, 14 de ellos se hallan instalados en la zona sur.

Por otra parte si se toma en cuenta la distribución de la población con NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas), en el cordón norte tienen sus NBI el 4,3%, en el cordón centro el 6,7% y en el cordón sur este indicador se eleva al 17,4. En el sur el índice de mortalidad infantil también es más alto que en el resto de la ciudad. En la Boca o Barracas, uno de cada cuatro hogares es pobre. El nivel de analfabetismo es tres veces mayor al de la población que reside en el norte.

La tasa de tuberculosis es el triple en la zona sur que en la norte. En tanto que en Belgrano el 90 % de la población cuenta con cobertura médica (obra social o prepaga), cerca del 70% de los habitantes del sur carece totalmente de ella.

Aunque los problemas de desocupación de la zona sur son más graves que en el resto de la Ciudad, el 90% de los centros de formación profesional se encuentran en el centro y norte.

A fines del año pasado el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación), convocó en San Telmo a un acto en contra de la postergación (en niveles de inversión a lo largo de varios años ), que ha padecido el sur de la ciudad. Posiblemente con cierto oportunismo político, pero con algunos datos contundentes.

Lo cierto es que, por más injusta que sea, esta desigualdad no sorprende. El reparto de inversiones de los últimos tiempos corresponde también a un modelo de sociedad dispar. En el sur por años se han demorado obras básicas, como las prevención de inundaciones o el mantenimiento edilicio.

El artículo 18 de la nueva Constitución de la Ciudad declara "la ciudad promueve el desarrollo humano y económico equilibrado, que evite y compense las desigualdades zonales dentro de su territorio".

Los problemas que ocasionaron el deterioro en la zona sur han atravesado varias administraciones municipales. Pero la falta de inversiones y el abandono son consecuencias de la crisis social. La injusta administración de recursos tiene su lógica, ya que desde hace un largo tiempo las zonas que más necesitan respuestas son las más olvidadas y las que tienen mayor prosperidad, son las que reciben mayor presupuesto.

El modelo de sociedad actual, que cada vez expulsa a sectores más amplios de la población del acceso a condiciones dignas de trabajo, ha presentado falsas dicotomías como soluciones: responsabilizar a los inmigrantes, o a los habitantes de pensiones u hoteles, del incremento del delito y no a las desacertadas políticas sociales, al mal funcionamiento de las instituciones encargadas de la seguridad o a la ausencia de políticas preventivas.

Dos lógicas políticas distintas contrastan: Una, de exclusión y expulsión, que se refleja en la falta de políticas sociales destinadas a reducir la marginación, la pobreza y la desocupación. Aquí nos encontramos con un Estado o una Ciudad ausentes en el momento de dar soluciones de fondo a sus problemas y que por lo general solo busca intervenir para exigir mayor represión cuando se cometen ilícitos (como venta ambulante por la falta de trabajo o ocupaciones irregulares por la falta de vivienda). Otra, la de considerar posible pensar e implementar políticas participativas, comunitarias, que busquen la integración de los ciudadanos y vecinos, y la generación de respuestas colectivas que impulsen entre la gente una mayor solidaridad y un sentido de pertenencia barrial. Lamentablemente, estas últimas son las políticas que siempre escasearon.

La Constitución de la Ciudad en su artículo 131 promueve la creación en cada comuna de organismos consultivos y honorarios de deliberación, asesoramiento, canalización de demandas, elaboración de propuestas, definición de prioridades presupuestarias y de obras públicas y seguimiento de la gestión. Propicia un presupuesto más participativo que tiene como objetivo que la población tenga mayor poder de decisión en cuestiones que atañen a su barrio. Sin embargo, a más de dos años de su creación todavía no se ha reglamentado. Una muestra más de cómo se dificultan las posibilidades de participación.

Polo Turístico Cultural

El gobierno de la Ciudad, se trazó como uno de los objetivos para el sur, desarrollar proyectos que tiendan a la promoción turística.

En San Telmo, en el último año se realizaron algunas reformas importantes, como la remodelación del parque Lezama y algunas otras inauguraciones, que contrastan con el abandono de veredas destruidas, como en la avenida Garay o Independencia. Gran cantidad de viviendas y construcciones en general, que tienen un peligro latente de derrumbe por la falta de mantenimiento.

El año pasado, sobre la calle Balcarce entre Belgrano y Chile, se mejoró la iluminación, dándole mayor dinamismo a un camino rodeado de tanguerías turísticas.

Se buscará darle más movimiento cultural a la calle Defensa para armar un circuito que incluya, además de la Feria de cosas viejas y antigüedades San Pedro Telmo, a los museos de Arte Moderno, el del Cine, y hasta se menciona una posible extensión de la peatonalización dominical de Defensa hasta el parque Lezama. Entre otras propuestas, algunos vecinos proponen también para mejorar la zona, hacer un Bulevar rodeado de árboles sobre la Av. Caseros.

San Telmo mantiene una mística que es orgullo de la Ciudad de Buenos Aires. Su historia, su identidad y las permanentes producciones culturales llaman la atención y causan admiración.

Los comercios que apuntan al turismo se beneficiarán si mejora el barrio, ya que la consecuencia será mayor cantidad de visitantes, porque el abandono no es precisamente atractivo. Por otra parte, la creación de fuentes de empleo vinculadas al turismo es una posibilidad para los vecinos que permitirá crecer y progresar a San Telmo.

Es un desafío congeniar las ideas de promoción turística, con proyectos que apunten a mejorar el aspecto de la vía pública, las condiciones habitacionales y de calidad de vida en general de sus vecinos, sin generar dicotomías insoslayables.

Eduardo Scirica

 

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