UN SIMBOLO DEL AJUSTE EN LA CULTURA

En San Telmo y sus alrededores Nº 24

Septiembre 1999

La falta de mantenimiento y el deterioro constante de la sede de la Escuela de Arte Dramático de la Ciudad (Perú 372) agravaron los problemas estructurales y terminaron por convertir el edificio en una ruina.

La fachada de Perú 372 parece la de un edificio abandonado. Sin embargo, hasta julio del ’99 allí funcionó la única Escuela de Arte Dramático municipal. En medio de la cursada, el año pasado se cayó un ventilador y el 5 de julio un pedazo de cielo raso. Pese a las condiciones precarias y el peligro latente de derrumbe del inmueble (inhabilitado para las actividades desarrolladas), por malas administraciones y faltas de recursos presupuestarios, año tras año, los integrantes de la escuela tuvieron que estudiar en peligrosas condiciones. Allí se dictaron las carreras de Formación del Actor, Escenoplástica y Dirección y Puesta en Escena y talleres de Dramaturgia y Escenografía.

En 1997 la Secretaría de Cultura del gobierno de la Ciudad, prometió el traslado para comienzos del ’98 al edificio de la calle Sarmiento 2573, desocupado luego de la mudanza del museo de cine a Defensa 1220. Sin embargo, por la lentitud de este traslado y las deficiencias burocráticas, aunque desde mediados del año pasado el museo de Cine funciona en la nueva sede, aún no es posible trasladar a la Escuela de Arte Dramático.

Tras años de cursar en condiciones precarias e inseguras, la respuesta de los estudiantes no se hizo esperar. Conformaron el año pasado un Centro de Estudiantes que decidió el 4 de agosto la toma a del establecimiento (lo que implicó la provisoria suspensión de clases), hasta tanto no les consiguieran un lugar digno y seguro para poder estudiar. Una inspección municipal pedida por los alumnos y realizada por la Defensoría del Pueblo, informó que "los entrepisos datan del año 1905, fueron calculados para usarlos como oficina y no es aconsejable su uso", pero en ellos se realizaron actividades como danza o gimnasia.

A pocos días del comienzo del Festival Internacional de Teatro y antes de comenzar el segundo cuatrimestre, como consecuencia de la caída de pedazos del inmueble, desde el 4 de agosto y durante casi treinta días el establecimiento estuvo tomado. Otro reclamo estudiantil es que se reconozcan sus estudio como terciarios, para poder acceder a mejores condiciones de trabajo.

"Hicimos un festival en la calle con más de 200 personas, hubo grupos de murga y de teatro. Se hicieron funciones de protesta (por ejemplo después del homenaje a Borges donde había más de mil personas), en el San Martín, porque no puede ser que la única escuela de teatro municipal esté destruida. Anchorena, directora del Centro Cultural Recoleta, nos prometió hace dos años un edificio, no se puede estudiar en estas condiciones", expresó durante la toma Martín, un delegado de los estudiantes que fue vocero de prensa durante la protesta. También declaró su malestar porque siendo la única Escuela de Arte Dramático de la Ciudad, no tienen ni siquiera salas para ensayar las funciones. Durante la toma realizaron por las calles y en el establecimiento, obras de teatro, recitales, coreografías y diversas muestras culturales

La toma duró un mes y peligró el año lectivo, pero la protesta dio resultados. El gobierno de la Ciudad agilizó los trámites y consiguió un edificio provisorio hasta fin de año, previo al demorado traslado al edificio de la calle Sarmiento y antes de que se produzca un fatal "accidente".

La Escuela de Arte Dramático tiene cerca de 300 inscriptos. En la Sede de Perú y Belgrano, sucesivas generaciones estudiaron en tenebrosas condiciones, que eran un riesgo para toda la comunidad educativa. Un símbolo del ajuste, el desinterés, la falta de apoyo y el descuido de sucesivas intendencias y gobiernos municipales por el desarrollo de la propia cultura.

 

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