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ENTREVISTA
A ANTONIO BRAILOVSKY
"LA
ESTRATEGIA ES METER MIEDO PARA QUE LA GENTE SE ALEJE DE
LA RESERVA"
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En
San Telmo y sus alrededores Nº 31
Agosto
2000
El
5 de junio se conmemora el día del Medio Ambiente. En esta edición
de En San Telmo y sus alrededores, lo recordamos con una entrevista
para reflexionar sobre los riesgos actuales y potenciales que
sufre uno de los pulmones más importantes de la ciudad de Buenos
Aires: la Reserva Ecológica.
Este
lugar pocas veces es noticia. Lamentablemente los medios de comunicación,
por lo general solo lo recuerdan cuando hay incendios considerables
y en varias oportunidades los presentan como accidentes de la
naturaleza. Sin embargo, hay grandes sospechas sobre la intencionalidad
de los siniestros. Antonio Brailovsky, Defensor Adjunto de la
Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, y responsable
del área de medio ambiente de la Defensoría, traza su panorama
sobre posibles intereses que se esconden detrás del fuego.
El
12 de marzo último se produjo en la Reserva Ecológica un incendio
intencional que forma parte de una serie de más de 300 siniestros
en tan solo catorce años. La indiferencia por parte de funcionarios
del Gobierno de la Ciudad y la impunidad que recorre el lugar,
da paso a la pregunta.
¿Cuál
es el objetivo?
Antonio
Brailovsky, Defensor Adjunto de la Defensoría del Pueblo de la
Ciudad de Buenos Aires, licenciado en Economía Política, asegura
que "los incendios no son accidentales, lo provocan incendiarios
que saben su oficio. Hay que saber mucho para lograr quemar 30
hectáreas con el suelo mojado y con leña húmeda como ocurrió en
el último ataque."
¿Usted
descarta por completo que existieron incendios accidentales?
Sí,
no solo son intencionales, también son profesionales. Son tipos
que analizan el pronóstico meteorológico de días secos, generalmente
con vientos del este, para prender fuego del lado del río. A su
vez, las zonas que eligen están pensadas para que al autobomba
le sea inaccesible y no pueda llegar al lugar tan fácil. Luego,
una vez que trazan el trayecto, van dejando botellitas de nafta
para que cuando las alcance el fuego estallen y aumenten el incendio.
No son marginales, son profesionales.
Una
vez se incendió el bosque de sauces cuando estaba inundado, tenia
un metro de agua. Si el fuego es accidental se apaga enseguida,
se quema una planta o dos, pero para quemar 30 hectáreas hay que
saber y mucho. No se prende fuego así porque sí. Hasta el mismo
personal de la Reserva, cuando entrena y debe provocar un incendio
para luego apagarlo, encuentra dificultades para que éste se extienda.
¿Cuál
es la actitud del gobierno ante los hechos?
Nos
costó 302 incendios convencer a los jueces que esto era un tema
serio. Tal vez el detonante fue cuando comencé a dar a los periodistas
los teléfonos de los jueces que no habían actuado en los últimos
10 incendios.
¿Hay
evidencias?
Los
incendiarios quedan filmados por las cámaras de la Reserva, los
capturan, los arrestan y los entregan al juzgado con el video
en que aparecen con una antorcha en la mano prendiendo fuego;
el juez les toma declaración y los deja libres.
Los
apresados son menores
Y
sí... para estos delitos se contrata a chicos. Todas las bandas
pesadas tienen un menor que confiesa los asesinatos aunque no
los cometa. En este caso, los menores que atraparon siempre tuvieron
una coartada, saben como quemar y saben que declarar.
¿Cómo
resiste la reserva tanto castigo?
Lo
insólito es que los incendios no destruyen la Reserva, porque
es un ecosistema muy parecido a la región pampeana antes que existiera
la ciudad de Buenos Aires. Es una zona que tiene temporadas secas
importantes, que tiene tormentas eléctricas. Además la flora y
fauna se habitúan a lo que se llama "pulso de fuego",
están adaptados a que halla incendios periódicos, ya que las cortaderas
en dos semanas rebrotan y a los dos meses no quedan rastros; el
aliso de río, quizás el bosque más amenazado, crece dos metros
en un año, no es una araucaria que tarda quinientos años.
¿Entonces,
cuál es el propósito?
Ellos
pagan para prender fuego, pero no se atenta al ecosistema, se
atenta al usuario. Se trata de meter miedo a la gente. Si se mete
miedo, la gente deja de ir, deja de llevar a los chicos; se dicen:
"para que vamos a ir si se quema siempre". De a poco
van amedrentando a la gente con la idea de lograr que no se consolide
el recurso de la Reserva como paseo público.
¿Y
si lo logran con qué ventajas cuentan?
Utilizar
la zona para negocios inmobiliarios. Pero existe un problema:
si ellos largan una ofensiva muy fuerte para desactivar la Reserva,
bloquearla o hacer torres y la ganan, el precio de Puerto Madero
baja porque hay sobreoferta de tierras. Es claro que tienen que
empatar, no pueden jugar a ganar, porque tienen que seguir con
el negocio de Puerto Madero, el loteo, los shoppings, las torres,
todos los chiches, y cuando no haya más para invertir, ahí sí
van a atacar la Reserva. Mientras tanto la estrategia de ellos
es hostigar permanentemente para que no se consolide.
¿Quiénes
son Ellos?
Si
uno investiga, se va a encontrar con intereses inmobiliarios fuertes.
Alguien que tenga el interés en hacer un emprendimiento inmobiliario
en 350 hectáreas a unos metros de la casa de gobierno, tiene que
tener mucha plata y no son muchos. Hay muy pocos sospechosos.
¿Grandes
empresarios?
Hay
que investigar. Yo tengo la presunción de que algunas de las empresas
o algún asociado de Puerto Madero, está buscando la oportunidad.
Usted
como Defensor Adjunto ¿Cómo piensa oponerse a esos intereses?
La
Defensoría trata de llevar el tema al público, generando debates.
La gente se asusta cuando no sabe, cuando reflexiona sobre algo
no se deja meter miedo. Nos planteamos hacer el mayor ruido posible.
Hay que tener en cuenta que los funcionarios primero leen los
diarios y si estos hablan sobre el expediente que tienen sobre
el escritorio entonces lo agarran, sino no.
¿Cómo
se prepara la Reserva ante la amenaza de más incendios?
Hay
una propuesta de traer tecnología de última generación como los
censores infrarrojos que aquí no se fabrican. Se llamará a licitación
a empresas internacionales que manejan el sistema y una vez que
se tengan las carpetas con las propuestas, se analizarán.
Es
muy importante que el material adquirido funcione bien y que la
experiencia sirva como efecto de demostración para los Parque
Nacionales del sur. No es lo mismo un incendio con las totoras
que una futura quema al Bosque de los Arrayanes y perderlo para
siempre.
Patricio
Escobar
SE
NECESITA MAS INFRAESTRUCTURA
A
fines de abril la Reserva Ecológica incorporó un camión para controlar
emergencias ambientales y forestales.
La
ciudad de Buenos Aires solo contaba con un camión de estas características
perteneciente a Defensa Civil.
El
moderno y llamativo vehículo cuenta con autobombas, mangueras,
rastrillos, palas, hachas, jaulas, peceras, un generador eléctrico,
luces, uniformes, botas y máscaras de oxígeno.
Posee
un tanque de agua pequeño y capacidad para bombear a través de
sus mangueras 2 mil litros por hora.
En
su compra, el gobierno porteño invirtió alrededor de 130 mil pesos.
El
aparato es adecuado a las necesidades del lugar y servirá para
combatir cualquier tipo de catástrofes, como siniestros o derrames
tóxicos, con más eficacia y rapidez. Sin embargo, para combatir
con mayor eficiencia a las llamas, la Reserva Ecológica sigue
esperando otras novedades.
La
Defensoría del Pueblo realizó el año pasado un estudio que contó
con la colaboración de la Superintendencia General de Bomberos
de la Policía Federal y la Coordinación de la Reserva Ecológica
Costanera Sur.
En
el trabajo se recomendó la instalación de un sistema de detección
de fuentes de calor que, a su vez, posibilite la vigilancia nocturna.
El aumento de la cantidad de guardiaparques; la realización de
perforaciones para la succión de agua por medio de bombas de presión
a lo largo de los circuitos del recorrido y el emplazamientos
de cisternas para la acumulación de reservas acuíferas. También
el informe propuso inversiones que han sido anunciadas por el
gobierno de la ciudad para este año: la construcción de caminos
cortafuegos para posibilitar el ingreso de equipos de extinción
de incendios y la colocación de sensores infrarrojos para detectar
el fuego, que no se han instalado por falta de presupuesto.
Se
calcula que alrededor de 25 mil personas se acercan por fin de
semana a la Reserva.
Eduardo
Scirica