Artistas que cada domingo se preparan para comenzar su labor sobre
la calle Defensa. Cada uno propone una vestimenta y escenografía
propia hecha por ellos o impuesta por el entorno de calles de adoquines,
y balcones antiguos de la "República de San Telmo".
ASI SE BAILA EL TANGO
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Ariel lamenta no haberse
llevado el sombrero, el sol refleja sobre la vereda y las paredes
con graffitis de la vieja esquina Defensa y San Juan. "No bailamos
entre nosotros, bailamos con la música como si fuera una
persona más", así explican lo que hacen María
Elsa y Ariel hace seis meses. Bailan y enseñan tango a los
turistas y visitantes de las ferias cercanas. Ella es profesora
de inglés, lo que le permite una fluida comunicación
con los cientos de turistas que se acercan cada domingo al barrio
de San Telmo. "Creo que realmente llegamos a hacerles sentir
al turista lo que es el tango", comenta Ariel convencido que
"para expresar el tango primero hay que sentirlo, si hay algo
que no sentís no lo podés transmitir". Se conocieron
justamente a través de este baile "No somos gente de
ir a las milongas y pasar toda la noche bailando, a nosotros nos
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bailar el tango como danza", asegura María Elsa que además
es profesora de danzas contemporáneas y amante del tango de vanguardia.
Es mucha la gente que observa y participa de las clases de esta pareja
de artistas pero hay una espectadora especial a la que Ariel describió
con una frase "no le des de comer, pero dale un tango", ella
es Delia que nació hace ochenta y cuatro años en el barrio
de San Telmo y algunos domingos se instala en la esquina y pasa horas
escuchando la selección de tangos que le propone Ariel quien
dice "ella es milonguera de alma"

"ARRIVEDERCCI"
El barrio de San Telmo fue cuna de inmigrantes que venían buscando
un futuro. Son los padres de nuestros abuelos, la mayoría de
nosotros somos fruto de aquellas personas que llegaban y se instalaban
en la ciudad. Durante los siglos XVII y XVIII comenzó a expandirse
Buenos Aires y este barrio se llenó de pobladores. Comenzaría
a ser identificado con el nombre de "altos de San Pedro" a
causa de su posición más elevada que posibilitaba en donde
ahora es la plaza Dorrego, que paren las carretas para descansar y seguir
su camino al puerto.

"Empezamos a trabajar en un grupo teatral y despues surgió
la necesidad de vivir del teatro. Se nos ocurrió hacer una estatua",
Paula es actriz y Andrés director. Cada domingo comienza la función
sobre la calle Defensa, porque no solo hacen una estatua viviente sino
que interactúan con el público cuando les dan una moneda.
Palabras como "arrivedercci", "una Principesa",
se escuchan en el momento en que los visitantes deciden colaborar con
estos dos personajes. "Lo nuevo de esto fue el tema de incluir
la palabra. Cuando nos ponen una moneda hablamos, tenemos como pequeñas
escenas en italiano. Queríamos hacer algo distinto para que no
sean solo estatuas vivientes tradicionales que solo se mueven"
dice Paula. Ellos representan a dos inmigrantes italianos de 1920 "la
idea surgió de hacer algo que tenga que ver con San Telmo, con
lo antiguo y por eso nos presentamos como una fotografía sepia,
y por eso el maquillaje tambien" comenta Andrés.
CADA DIA CANTA MEJOR
Está inmóvil y con los ojos cerrados, aunque espiando
siempre a las personas que pasan por la calle. Lo miran de arriba a
abajo, esperando que se mueva o pestanee. Lo tocan para ver como está
pintado su saco. Algunos intentan tomarle una fotografía sin
haber puesto una moneda, a lo que "Carlitos" responde tapándose
la cara o sacándose el sombrero, mostrando el signo $ del interior.
Cuando le ponen una moneda el personaje "despierta", convida
del brazo a las señoras y se saca el sombrero ante los señores
que se sacan una foto con él.
El tango se respira en las calles de San Telmo y Gabriel decidió
corporizar al ícono de esta música a traves de una estatua
viviente. "Empecé hace nueve años, una vez que vine
acá y había votaciones en la ciudad de Buenos Aires. No
había nadie, me paré y me puse a trabajar ¡me fue
bárbaro! En ese momento era un romano hecho con una túnica
blanca.
Gabriel representa una estatua de Gardel en mármol. Sobre sus
personajes comenta: "los diseño pero no los hago. Hice un
guapo dorado, un guapo verde y después una amiga me trajo una
foto de un artista de París que era busto, pero tomé la
idea de un payaso... lo hice blanco y lo combinaba con trajes dorados
y verdes pero no daba. A la gente le gustaba, pero yo ganaba la tercera
parte que con el blanco. Es por una cuestión de color, todo es
viejo acá y el color en la mitad de la calle llama la atención".
UN DORMILON AZUL

Cando se ve un grupo de niños amontonados es porque Martín
está en el medio de ellos. Él hace un mes que empezó
a trabajar en la plaza representando a un dormilón que se despierta
cuenda le ponen una monedita "estoy haciendo una estatua viviente,
como verás toda de color, es un dormilón azul".
Los más pequeños se divierten mucho con este personaje
que sorprende por sus colores y vestimenta "los chicos se copan
mucho, es un dormilón frenético que le ponen monedas y
se despierta todo exaltado y asusta un poco a la gente sin querer".
Ellos son algunos de los artistas que se observan cada domingo al recorrer
la calle Defensa, que "se ganan la vida" cada domingo en el
Barrio de San Telmo. Quedan muchos que merecen igualmente el título
que encabeza esta nota. Otras estatuas vivientes, bailarines, orquestas
y múltiples personas, que buscan el sustento de cada día
en nuestro barrio.
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EL SUSTO
Según la definición de diccionario un susto o
sobresalto es una sensación que proviene de un acontecimiento
repentino e imprevisto.
Este recurso es usado por varias estatuas vivientes, las anécdotas
que contaron acerca de ello son muchas. "Un Doberman que
vino acá me ladró, entonces le grité imitándolo
y se asustó. El perro salió corriendo, arrastrando
las patas. Nunca había visto a un perro en esa circunstancia.
Pensé ¡si salta me mata! Hubo risas por todos lados
y el tipo salió corriendo a buscar su Doberman ¡no
sabés el cacho de bestia que era!
La idea es llamar la atención, atraer al público
y sorprender, pero nunca con mala voluntad. "Asusto a uno
cuando vienen en grupo, porque el resto se ríe y después
suelen venir a sacarse la foto", comenta Gabriel.
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M. Lucrecia Viano