En San Telmo y sus alrededores N° 88, marzo 2006
A 30 AÑOS
DEL GOLPE MILITAR
Hace 30 años en Argentina un golpe de Estado dio comienzo
a una salvaje dictadura militar (1976-1983), que destruyó al
país. Cuando se recuperó la democracia empezó
el Juicio a las Juntas, una histórica decisión sin precedentes
que llevó a los militares al banquillo de los acusados, dando
comienzo a investigaciones sobre la represión. Por debilidad
ante las presiones y amenazas de otro golpe manifestadas en los alzamientos
carapintadas o por otros motivos, en 1986 y 1987 se impulsaron las
leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que le dieron impunidad
a los asesinos que cumplieron órdenes.
En 1989 asumió Menem y al poco tiempo decretó el indulto,
con el cual quedaron libres todos los represores y los máximos
responsables de los crímenes aberrantes, con el objetivo del
ex presidente de "mirar para adelante y cicatrizar heridas".
Las constantes movilizaciones de movimientos sociales, partidos de
izquierda y organismos de derechos humanos, contribuyeron a evitar
caer en el olvido. Cuando se cumplieron 20 años del golpe militar,
una multitud se acercó a Plaza de Mayo a repudiar a la dictadura.
La lucha pacífica incesante contra las leyes de impunidad y
la decisión política del presidente Kirchner, posibilitaron
en 2003 la derogación del Punto Final y la Obediencia Debida.
Más de 100 represores están actualmente detenidos.
En 2006 una innumerable cantidad de actos, homenajes a desaparecidos
y actividades vinculadas con la memoria frente al terrorismo de Estado,
servirán para reflexionar sobre los motivos por los cuales
la sociedad argentina no quiso, no pudo o no supo impedir que se instale
durante 7 años un régimen nefasto. Que se recuerde a
los desaparecidos en sus lugares de trabajo, en los centros de estudio,
en los barrios y en distintos ámbitos, es también un
antídoto contra el silencio. Es de esperar que la declaración
del feriado del 24 de marzo contribuya a que Nunca Más se olvide
una fecha que marcó el comienzo de una trágica historia.
La recuperación de espacios para la memoria colectiva como
el predio que perteneció a la ESMA (donde hubo miles de detenidos
desaparecidos por la dictadura) y otros lugares donde funcionaron
centros clandestinos de detención, como la Mansión Seré,
el Olimpo o el Atlético, servirán para no olvidarse
del horror con el cual puede llegar a convivir la sociedad. De acuerdo
al historiador Felipe Pigna, los partidos políticos mayoritarios
aportaron 878 intendentes a la dictadura.
Entre 1976 y 1983 se impuso un régimen de terror y muerte
que provocó centenares de miles de exiliados, miles de desaparecidos,
más de 500 campos de concentración registrados, prisioneros
políticos, secuestros, torturas, apropiación de bebés
de las víctimas de la dictadura, sustracción de la identidad,
censuras, persecuciones y prohibiciones. Con una brutal represión
en nombre de la defensa de los valores de la civilización occidental
y cristiana y la identidad nacional, el Proceso de Reorganización
Nacional consiguió imponer un régimen de concentración
de la riqueza, eliminación de derechos laborales, desindustrialización,
vaciamiento de las empresas públicas, estatización de
deudas de los privados, deuda externa y especulación financiera.
Un Estado terrorista que llegó a quemar en un solo día
más de un millón y medio de libros del Centro Editor
de América Latina y fue capaz de prohibir teorías matemáticas
por considerarlas subversivas.
En un sistema democrático debilitado desde sus comienzos por
las presiones del poder económico, las políticas económicas
fueron continuadoras en muchos aspectos de las impulsadas por el proceso
militar y ejecutadas en muchos casos por los mismos protagonistas,
provocando crecimiento del desempleo, la pobreza y la concentración
económica.
Con la recuperación de la democracia se terminó el
terrorismo de Estado, se recuperó la libertad, volvió
el derecho de elección popular, se terminó la censura,
comenzaron a funcionar instituciones democráticas y disminuyó
notablemente la represión, aunque sus niveles siguen siendo
alarmantes. De acuerdo al archivo de casos de personas asesinadas
por las fuerzas de seguridad, registrados por la Coordinadora contra
la Represión Policial e Institucional, entre 1983 y diciembre
de 2005 el aparato represivo estatal asesinó a 1.988 personas
en casos de gatillo fácil y torturas en cárceles y comisarías.
En este conteo no se cuentan los muertos en enfrentamientos. Entre
el 10 de diciembre de 2004 y el 10 de diciembre de 2005, murieron
188 personas en casos de gatillo fácil y torturas en cárceles
y comisarías. La gran mayoría de las víctimas
son menores de 25 años.
El modelo económico impulsado en 1976 no ha sido socavado
y las desigualdades sociales se profundizaron. Hace 30 años
en Argentina vivían 2 millones de personas en la pobreza, en
la actualidad hay 14 millones de pobres. El desempleo y el subempleo
crecieron notablemente, al igual que la deuda externa. Si hubo miles
de desaparecidos y perseguidos políticos es porque lucharon
por otra sociedad.. Buscaron un país más solidario que
incluya a los excluidos del sistema. Una de las mejores maneras de
recordarlos es proyectando un país para todos.