DESPUES
DE LAS ELECCIONES
En
San Telmo y sus alrededores Nº 42
Noviembre
2001
Las
últimas elecciones marcaron un claro rechazo a la política seguida por
el gobierno de la Alianza. En el plano nacional la coalición gobernante
perdió más de cinco millones de votos. Por su parte el Partido Justicialista
perdió más de un millón de sufragios.
La
recesión, la crisis generalizada, el escepticismo general de la población,
las constantes promesas incumplidas y la falta de respuestas ante las
demandas sociales, han profundizado las distancias entre los representantes
y los representados. Entre votos blancos, nulos, impugnados y abstenciones,
sumaron más de 10 millones de votos negativos, equivalentes al 41 %
del padrón. En Capital Federal, en Tierra del Fuego, Río Negro y Santa
Fe, hubo más votos en blanco y nulos que los sacados por el partido
ganador. Por otro lado la expresión del llamado "voto bronca"
fue segunda en Buenos Aires y Neuquén.
En
Capital Federal ganó la Alianza encabezada por Terragno que sacó el
20 % de los votos positivos (el 11 % ciento del total del padrón), mientras
que el año pasado en la elección había obtenido un 49 % siendo Ibarra
elegido Jefe de Gobierno y en 1999 el 54 % del escrutinio.
Una
buena elecciónrealizaron partidos debutantes como el progresista ARI
que sacó más de 1.100.000 votos, el populista Polo Social que tuvo alrededor
de un millón de votos y los partidos de izquierda quienes duplicaron
su caudal electoral obtenido en las elecciones pasadas, superando a
los 1.300.000 votos. Mientras el partido de Domingo Cavallo Acción por
la República, que había salido tercero en 1999, apenas alcanzó al 1
% de los sufragios.
Sin
embargo, estos resultados destacados fueron puestos en un segundo plano
por los medios de comunicación que resaltaron el crecimiento de los
votos en blanco y nulos, que se quintuplicaron superando al 20 % en
todo el país y pasando del 3 al 15 % del padrón electoral.
Según
una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública votó en blanco
el 65% de los jóvenes de 18 a 34 años. El 83.3 % de ellos propone bajar
el costo de la política y el 82.9% una profunda reforma del plan económico.
¿Qué
presente y qué futuro espera a una sociedad en la que cada vez un mayor
porcentaje de su pueblo no quiere elegir a nadie para que los represente
y por lo general tampoco participa en movimientos que intenten representar
propuestas sociales alternativas? Sin prohibición de candidatos ni de
partidos políticos, se observa que en Argentina, después de una historia
plagada de golpes militares y luego de sufrir durante décadas de autoritarismo,
censura, persecución y actos represivos al por mayor, buena parte de
la población demuestra desinterés en temas públicos y no encuentra ni
candidatos ni partidos políticos en los que vean salidas o esperanzas.
El
"voto bronca" si bien es una expresión de malestar general,
no molesta a nadie que detente poder ya que no representa ningún cambio.
Luego
de las elecciones el oficialismo decidió consolidar la política económica,
confirmando la continuidad de Cavallo en el ministerio de Economía.
Pese a perder en dos años a más de la mitad de sus votantes, no se hizo
cargo de la voluntad de cambio expresada en las urnas e intentó generalizar
su fracaso a todos los partidos, argumentando el rechazo social representado
por el voto bronca.
El
gobierno intenta reemplazar la falta de legitimidad de la población
a los continuos planes de ajuste. Para ello busca lograr un consenso
a través de un acuerdo nacional basado en "la responsabilidad"
de los dirigentes, consistente en evitar obstáculos al modelo económico.
Así es como pese a criticar durante toda la campaña electoral a Cavallo,
el radicalismo se negó a dar quórum en la Cámara de Diputados para tratar
la quita de los superpoderes especiales al ministro de Economía. Por
otra parte, es probable que en los próximos días la Corte deje en libertad
a Menem y a los contados funcionarios procesados por defraudación al
Estado durante la gestión anterior.
Los
dirigentes y funcionarios responsables de las medidas que llevaron a
la debacle y la crisis de los últimos años, buscan lograr acuerdos para
garantizar el modelo neoliberal, mantener impunidad frente al poder
judicial y seguir con los oídos sordos frente a las demandas sociales.