OJO
POR OJO... Y NOS QUEDAMOS CIEGOS*
En
San Telmo y sus alrededores Nº 41
Septiembre
2001
La
gran potencia mundial esta vez sufre en carne propia el pánico, la tragedia
y el horror causados por la destrucción.
En
los últimos 60 años Estados Unidos lanzó bombas atómicas en Hiroshima
y Nagasaki, que provocaron la muerte de centenares de miles de personas.
Con la fuerza de las armas, invadió Vietnam provocando en su tozuda
intervención la muerte de más de 3 millones de vietnamitas y auspició,
en nombre de la defensa de la democracia, la libertad y los valores
cristianos, golpes de Estado que establecieron sangrientas dictaduras
militares en América Latina que provocaron innumerables violaciones
a los derechos humanos y la destrucción económica, social y cultural
de distintos países. Sus bombardeos a Irak provocaron más de 100 mil
muertos. Entre otros regímenes siniestros adiestrados por EE.UU. se
encuentra el talibán, al que apoyó militarmente con el argumento de
liberar a Afganistán de la opresión soviética durante los años 80.
A
partir de los atentados criminales del 11 de septiembre contra el Pentágono
y las Torres Gemelas, se confirmó que ningún país en el mundo es inmune
al terrorismo internacional.
La
gran potencia del mundo exige a otros países lo que no está dispuesta
a hacer. Unos meses antes del atentado, se negó a firmar el tratado
acordado por el resto del mundo en Kioto para disminuir gases contaminantes.
Extraditó y condenó a ciudadanos de otros países (como el ex presidente
panameño Noriega), pero rechaza la posibilidad de que un Tribunal Penal
Internacional pueda juzgar a sus ciudadanos. Bombardeó posibles fábricas
de armas tóxicas en Irak, pero prohibe cualquier inspección a sus industrias
de gases tóxicoso armas químicas, algunas de los cuales fueron utilizadas
en Vietnam.
El
sistema económico internacional provoca que gran parte de la población
viva en la miseria. La opresión y la humillación que siente parte del
mundo árabe por la violencia que ejerce Israel con el apoyo norteamericano
sobre la población Palestina, crea un caldo de cultivo para grupos de
extrema violencia que odian a la cultura occidental.
El
secreto bancario defendido por el sector financiero, no solo permite
paraísos fiscales. También impidió observar oscuras maniobras de criminales
terroristas que financiaron los atentados.
Estas
son algunas de las probables causas que facilitaron al fanatismo fundamentalista,
realizar criminales atentados que masacraron a más de 6000 personas.
El terror impulsado por la violencia, sea en nombre de la revolución,
de la defensa de los mercados, de la civilización occidental y cristiana,
de cualquier otra religión o de lo que sea, es repudiable. Atenta contra
el pluralismo, la tolerancia, la libertad de expresión y la diversidad
cultural impulsando la destrucción y la muerte.
En
nombre de una cuestionada y polémica interpretación de los principios
sagrados del Corán, el régimen talibán en Afganistán estableció una
férrea dictadura guiada ideológicamente por el multimillonario Osama
Bin Laden, en la cual la mayoría de la población vive en la extrema
miseria. Entre tantas prohibiciones en Afganistán no se permite jugar
al ajedrez, ver televisión o mirar videos. Las mujeres no pueden salir
a la calle solas, ni trabajar o asistir a escuelas o hospitales. El
adulterio y la homosexualidad son condenados con la muerte. Es un régimen
que vive persiguiendo a opositores y donde no es posible ningún atisbo
de libertad.
Los
atentados suicidas y el peligro por la posibilidad de utilización de
armas químicas o bactereológicas provocan repudio, miedo y terror. Lamentablemente
mucha gente, que no suele horrorizarse por crímenes de lesa humanidad
en otras regiones del planeta, ahora piden revancha. Así como en Estados
Unidos hubo más de 300 casos de discriminación y hostigamiento a familias
de ascendencia árabe después de los atentados, no falta quien pide que
Argentina se sume a una fuerza militar que probablemente invada y masacre
a miles de afganos.
En
Argentina pasó a un segundo plano la movilización de más de 100.000
personas en distintas regiones del país del Frente Nacional contra la
Pobreza, la acentuación de la crisis económica y las elecciones nacionales.
En el mundo el crecimiento de grupos que se oponen pacíficamente a esta
forma de globalización, va a encontrar obstáculos de seguridad cada
vez mayores para poder expresarse libremente en forma paralela a las
cumbres de los centros de poder (como sucedió en Seattle o en Génova)
por razones de seguridad.
La
situación actual promueve nuevamente el belicismo, el espionaje para
realizar seguridad interna y los discursos que piden restringir las
libertades públicas. No se sabe cuáles serán los límites que tendrá
Estados Unidos en nombre de la lucha contra el terrorismo, ni cuánto
daño más podrán provocar los distintos fundamentalismos, como tampoco
dónde terminará un círculo que amenaza con avanzar en la utilización
de bombas y misiles.
En
Frankestein, una novela de Shelley que fue publicada en 1818, un doctor
logra crear un ser vivo pero monstruoso que se rebelará contra él. La
enorme inversión en presupuestos militares, en armas nucleares, químicas
o bactereológicas y los apoyos militarmente estratégicos a grupos de
fanáticos religiosos, nuevamente se tornan como una peligrosa amenaza
mundial.
*
Mahatma Gandhi