En San Telmo y sus alrededores N° 116
DEUDA EDUCATIVA
Se acerca un nuevo cierre de año escolar y en la ciudad de Buenos Aires, después de muchos años, volvieron los conflictos docentes.
La Capital Federal es por lejos el distrito del país que tiene más dinero por habitante y mayores ingresos de acuerdo a su población. La bonanza económica de buena parte de los porteños contrasta con el deterioro en la infraestructura de instituciones públicas.
La escuela pública porteña tiene salarios que están muy por debajo de la media del país y este año fue noticia, entre otros motivos, por el deterioro de la dieta en los comedores escolares, por la suspensión de de 30 mil becas a estudiantes con dificultades económicas, por la reducción de los montos de caja chica destinados a pequeños arreglos en las escuelas, por la falta de mantenimiento edilicio simbolizado en la falta de gas y el consecuente frío que sufrieron los chicos en invierno, por la prohibición establecida por las autoridades a los directores de los colegios de que hablen con la prensa sobre lo que sucede en su institución, por los días perdidos ante la inflexibilidad demostrada luego de los reclamos de estudiantes y docentes, y por el incremento de los subsidios a las escuelas privadas.
De acuerdo a las proyecciones presupuestarias para el año que viene, al mismo tiempo que se va a bajar el porcentaje de presupuesto para la educación pública, se va a incrementar a más de 700 millones de pesos el subsidio para escuelas y colegios privados, donde cursan aproximadamente el 45 por ciento de los chicos porteños. La ley 1420 a fines del siglo XIX garantizó al pueblo argentino la enseñanza escolar gratuita y obligatoria en las escuelas para todos, contribuyendo a la integración y a la posibilidad de ascenso social. En la década del ´20, el Estado estableció la obligación del guardapolvo blanco, que fue promocionado como símbolo de igualdad. Por el contrario, la escuela privada es símbolo de status y diferenciación.
Cuando se destinan mayores subsidios desde el Estado porteño a instituciones privadas de zonas exclusivas que cobran en algunos casos entre 500 y 800 pesos por alumno, en el mismo momento en que se reducen becas a los chicos necesitados de las escuelas públicas y no se dan respuestas a los reclamos por el deterioro de infraestructura y los magros salarios, se corre el riesgo de que poco a poco se vacíe la escuela pública. Si la escuela estatal no tiene la inversión adecuada, si se acepta su deterioro y en algunos casos su paulatino abandono por parte del Estado, se puede ir transformando poco a poco en un lugar al que asisten los que no pueden pagar una educación privada, alejándose el Estado de su rol de garante del derecho de todos a una educación de calidad.
La Unión de Trabajadores de la Educación, que es el gremio docente más importante y numeroso de la ciudad, denunció que al haber una significativa diferencia salarial de entre lo que cobra un maestro por su segundo cargo cruzando la General Paz en comparación con lo que cobra acá, faltan cubrir diariamente más de 500 cargos en las escuelas públicas porteñas, con lo cual hay casi 10 mil alumnos que se quedan cada día sin maestros y son repartidos en otras aulas o se quedan con los directores.
En una carpa docente establecida frente a la Jefatura de Gobierno para comunicar a la población las causas del conflicto, el sindicato docente también denunció que en los jardines de infantes faltan 10 mil vacantes. Los legisladores votaron una resolución por la cual, a través de la reasignación de partidas no ejecutadas, se le permite al ejecutivo porteño de la ciudad contar con el presupuesto para concluir el año escolar sin conflicto con los docentes. El monto equivale a la quinta parte del subsidio anunciado para el año que viene a las escuelas privadas, pero el gobierno porteño no aceptó la iniciativa. La falta de respuestas oficiales no hicieron más que continuar el conflicto, perjudicando una vez más a la educación pública.