Tradición de feriante

"CADA PUESTO ES UN MUNDO"

En San Telmo y sus alrededores Nº 66

Abril 2004

Miguel Frasca Bandoneonista y docente además de feriante, Miguel Frasca (41) conoció la Feria de San Telmo casi desde sus inicios. Junto a Florencia Goldstein y Jorge Torres integró hace algunos años “El nocteto”, un grupo dedicado a la música popular contemporánea. Hoy vuelca sus impresiones y recuerdos de más de tres décadas en el ámbito pintoresco que es uno de los signos de identidad del barrio.

-¿Cuáles fueron tus inicios en la Feria de San Telmo?
-Mis inicios fueron con mi papá, lo acompañaba hace más de treinta años. Era observar todos los vericuetos comerciales de él, ver que tipo de mercadería compraba (que en cierto modo es lo que tengo ahora). Muchos amigos suyos que todavía siguen vivos me dicen “Miguel, vos tenés una mercadería muy parecida a la de tu papá”. En realidad la Feria es muy amplia, pero evidentemente me pegó eso y obviamente conocer los valores, que es lo te da el manejo comercial.

-¿Qué diferencia ves en la Feria de aquel entonces y la actual?
-Fundamentalmente, el tipo de mercadería. En la actualidad es muy difícil conseguir mercaderías que se puede decir “antigua”, hay una tendencia hacia lo más moderno, cosas viejas de no más de treinta o cuarenta años atrás.
En aquel entonces, un objeto de 1960 era considerado moderno: ahora es una rareza que muchos lo quieren para decorar su casa. En este momento tengo una cajita de música que es la imagen de un combinado Ranser considerada una pieza de colección, que cuando mi papá estaba sería seguramente catalogada como cachivache usado.

-¿Cómo era la organización de la Feria en sus comienzos y como es ahora?
-Hay siempre como una especie de nostalgia por aquello que era en cierto modo un poco más libre. En aquel entonces uno tiraba un trapo en el suelo y se ubicaba en el lugar que quería. Eso le daba una impronta a la Feria que atraía al público, “vamos a ver que conseguimos ahí”, un tesoro escondido que ahora ya no existe.
Creo que en cierto modo lo organizativo de la actualidad sirvió para esclarecer las cosas.

-¿Qué rubro es el que predomina actualmente en la Feria?.
-No sé si hay un rubro en especial, porque el tipo de público es muy fluctuante. Hay épocas en que se venden mucho los metales (jarritas, azucareras), en otras los cubiertos o los juegos de vajilla de loza. En este momento es muy variado porque ni los mismos comerciantes saben qué puede llegar a interesar. Por ahí hay algo que llevás pensando “esto que lo voy a vender” y es lo primero que te sacan de las manos. Es muy incierta la Feria es ese aspecto.

-La Feria está incluida dentro de los circuitos turísticos de Buenos Aires. ¿Eso repercute en la venta, sirve, ayuda?
-Sirve. Es uno de los baluartes por su antigüedad, punto referencial básico para cualquier turista junto con Caminito. Alrededor de la Feria después empezaron a ubicarse las casas de antigüedades, que en la época de mi papá no existían. Creo que fue una especie de “crac” para lo que es San Telmo hoy, no sólo en el aspecto comercial sino como un hito relevante de lo que es el barrio, junto con la idea de preservar los lugares históricos.

-Vos además de feriante desarrollas otras activida-des. ¿Cómo congenias los tiempos?
-La Feria es solamente los domingos. Me da todo el tiempo del mundo para hacer otro tipo de cosas. Soy docente y músico, en la semana me desenvuelvo en otro tipo de actividades con toda tranquilidad. La Feria es un trabajo que me encanta, no me molesta en cuanto a los tiempos.

-¿Cómo es la relación entre el grupo humano que conforman los ferian-tes?¿Se agrupan por antigüedad, por conoci-miento?
-Como en toda relación laboral, hay gente con la que uno es afín y otra no. Igualmente la gente que hace muchos años que está en la Feria es especial, no es gente que uno pueda encontrar en otros ámbitos. Siempre tienen algún costado artístico porque más allá de vivir en cierto modo del objeto que venden, son creativos, hay todo un costado del buen gusto personal, de la apreciación estética.

-Hay toda una mitología con respecto a la bohemia de los feriantes. ¿Es cierto eso?
-Totalmente. De hecho entre ellos hay actores, músicos, poetas. Inclusive hay un feriante que mes a mes arma una suerte de diario para hablar de las actividades de la Feria, donde él expresa todo su pensamiento. Sin duda hay toda una bohemia alrededor del feriante.

-¿Te acordás de alguna anécdota en tantos años de Feria?
-Hay de todo tipo. Todos los años hay dos domingos dedicados a festejar el aniversario de la Feria. Los disfraces que se utilizan en esos festejos son dignos de admiración. Una vez un feriante se disfrazó de espejo y cuando pasabas por su puesto actuaba como tal. Sobre ese y otros aspectos de la Feria hay colecciones de videos en el Museo de la Ciudad.
Esos dos domingos uno lo que menos hace es vender porque el atractivo es inmenso, cada puesto es como un mundo.

Jorge Aníbal Cela

 

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