10/05/06

JUBILARON A PEÑA

Fue el creador del Museo de la Ciudad, de la Feria de Cosas Viejas y Antigüedades de la Plaza Dorrego y de la Ordenanza de Preservación del Area Histórica U24. Lo jubilaron a fines de marzo.

El arquitecto José María Peña (75 años), fue jubilado a fines de marzo del Museo de la Ciudad, el cual creó en 1968. “Lo tomé como una forma atroz, porque nunca creí en una jubilación. Pero que estoy pasado en años, estoy pasado. De todas maneras sigo colaborando y Eduardo Vázquez, que quedó ahora de Director, trabaja conmigo desde hace 30 años en el Museo”, comentó a En San Telmo y sus alrededores.

En octubre de 1968, Peña fundó el Museo de la Ciudad con una concepción distinta a la de los museos tradicionales. “Es el Museo de los afectos, porque se preocupa en contar las historias y las costumbres de la ciudad, a través de lo que su gente generó y continúa generando. No hay límites, no podemos decir el Museo va de tal a tal fecha. Hemos hecho exposiciones hasta de los años ‘60 y ‘70. La memoria colectiva no puede ser selectiva”, dice Peña, que sigue yendo diariamente al Museo aún jubilado. En el Museo de la Ciudad, ubicado en Defensa 219, se realizaron más de 250 exposiciones sobre hechos de la vida cotidiana de los porteños. Exposiciones realizadas en el Museo como por ejemplo “Así se calentaban los porteños”; “Cómo, dónde y qué comían y bebían los porteños” dan muestra del intento de exponer las costumbres, vivencias, creencias, objetos y distintas expresiones que son parte de la identidad de Buenos Aires.

En 1970 Peña creó La Feria de Cosas Viejas y Antigüedades de la Plaza Dorrego. “El primer sacudón que permitió redescubrir un barrio viejo, como es San Telmo, es la instalación de la Feria. Se hizo por tres razones: una es porque nunca hubo una feria de estas características en Buenos Aires, otra es porque iba a ser una sala al aire libre del Museo de la Ciudad, ya que todo lo que se iba a vender son las cosas viejas que formaron parte de las casas de Buenos Aires y la tercera, fue que teníamos esperanza de que gracias a la Feria –que tuvo éxito desde el primer domingo-, la gente empezara a rescatar e invertir en el viejo barrio de San Telmo”, recuerda Peña.

“La zona estaba muerta por muchas razones, que son muy largas de explicar. Había ordenanzas que no inspiraban a hacer arreglos ni mucho menos. En 1956 se hizo un proyecto de Renovación Urbana con el planteo de que toda la zona sur se iba a demoler para tener una ciudad contemporánea. Las propiedades se vendían prácticamente al precio del terreno. ¡Se iba a volar todo San Telmo!”, dice Peña, uno de los primeros impulsores de la preservación del Casco Histórico.

En 1979 fue el mentor de la U.24, una polémica y resistida ordenanza. La U.24 decretó como zona histórica de preservación a 140 manzanas. En éstas no se podía alterar ni las fachadas ni el interior de los comercios y las viviendas, con excepción de los baños y cocinas. “Hasta ese momento las casas se vendían por el valor del terreno. Por ejemplo, en la calle Tacuarí y en la calle Piedras, había una enorme cantidad de negocios que vendían maquinaria agrícola. Venían porque no valía nada la propiedad. Alquilaban la planta baja y el primer piso e instalaban el local con oficinas al fondo. Esas casas cerraban a las cinco de la tarde, por lo tanto Piedras y Tacuarí eran una boca de lobo a la noche. En el trabajo previo a la Ordenanza, que fue muy intenso, nos dimos cuenta que había que tratar de poner usos que fueran relativos a la vivienda para revertir esa situación”, explica Peña.

La idea fue salvar interiormente todo aquello que tenía carácter de época, trabajando con un concepto de preservación de la totalidad de la zona y no de edificios aislados.

En los casos de terrenos baldíos, para garantizar una arquitectura con superposición de épocas y diferentes estilos, las construcciones tenían que ser con un estilo contemporáneo.

“Al principio nos costó mucho incorporar la idea en la gente de que la casa de una familia anónima, también tenía un valor patrimonial y no solamente las viviendas en donde vivió alguien considerado importante. Trabajamos en toda la trama urbana. Después vino un feroz ataque de las inmobiliarias. En 1982 las manzanas preservadas por la Ordenanza pasaron a ser la mitad, se perdió casi toda la zona histórica. Nosotros como Comisión de Preservación de Areas Históricas, seguimos creo que hasta 1991, después no tuvimos más nada que ver. Hubo una diferencia de opinión y de concepto respecto a lo que nosotros consideramos memoria colectiva”, comenta Peña. Los detractores de la Ordenanza U24, responsabilizaron a Peña por haber hecho una rígida reglamentación a la que consideraron como la responsable de que hayan crecido en los ´80 las casas tomadas, que no se potencie el valor de la propiedad en el Casco Histórico y que se haya deteriorado la zona.

“Las inmobiliarias que tanto nos persiguieron, ahora tienen como mina de oro a los barrios del sur. Conozco gente que antes le daba vergüenza vivir en San Telmo. Se revalorizó la propiedad, ahora mucha gente siente que vive en un lugar prestigioso. San Telmo tiene la suerte de que sigue viviendo muchísima gente del barrio. Si bien ha cambiado, convive lo viejo con lo nuevo”, reflexiona Eduardo Vázquez, el nuevo director del Museo de la Ciudad, que trabajó durante 30 años con José María Peña.

El ex director del Museo de la Ciudad agrega “Los que se han mudado a San Telmo, muchos de los cuales son extranjeros, lo han hecho con el espíritu de los que viven en el barrio. A veces lo quieren mucho más, porque lo eligieron para vivir. Visto desde lejos, al menos para mí, es una de las grandes conquistas que hicimos”.

“Una de nuestras preocupaciones era que esto no se transforme en una palabra que no existía, pero ahora sí: que se transforme en fashion como Palermo Hollywood, Palermo Viejo o Palermo Soho. Lo que puede matar a las ciudades, especialmente a las nuestras, es esa manía de querer matar lo viejo”, comenta el mentor de la preservación de San Telmo.

Cuando creó la Feria de la Plaza Dorrego, no había anticuarios. Ahora se considera a San Telmo el principal centro internacional de anticuarios de América del Sur. “Nos sentimos muy felices de que todo esto, que se hizo con mucho afecto, ha dado de comer a miles de personas”, dice Peña.

El año pasado José María Peña fue declarado por la Legislatura porteña, Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Su trabajo desde el Museo de la Ciudad contribuyó al rescate de la memoria ciudadana, a buscar preservar a San Telmo y toda zona histórica de la ciudad, y a crear la Feria de la Plaza Dorrego. La potenciación del espacio público, marcada también por la peatonalización de calles los domingos con artistas, estatuas vivientes y la magia que se repite desde hace más de 35 años domingo tras domingo en San Telmo, contribuyó al crecimiento turístico y a darle una especial identidad al barrio.

 

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