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BAILA
TANGO Y TRANSPIRA CANDOMBE
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En
San Telmo y sus alrededores Nº 28
Marzo
2000
San
Telmo mantiene la particularidad, o mejor dicho la alegría, de ser el
único barrio porteño que se regocija en albergar en sus calles el arrabal
tanguero y el alma negra del candombe.
Aquel
que transita el empedrado de la barriada no se sorprende cuando es invadido
por una mezcolanza que componen por un lado, el 2 X 4 y por otro, el
repique de los tamboriles. El buen observador puede divisar el corte
y la quebrada detrás del vidrio de un tango bar, de una academia o de
una casa de familia; y al mismo tiempo, hallar en el Parque Lezama las
Lonjas de San Telmo dándole palo y palo al tamboril de sus sentimientos.
El
barrio sigue asombrando porque hasta en su música mantiene viva la historia
de Buenos Aires. Es en San Telmo donde se gesta el baile de la milonga
y nace una de las palabras que identifica al país: el tango.
Es
harto conocido que Buenos Aires y Montevideo fueron, en los años de
la trata de negros, los puertos principales donde arribaban los barcos
europeos para abastecer de esclavos a la oligarquía de todo el continente.
San Telmo (por aquellos tiempos denominado "Alto de San Pedro")
por su condición de ser zona portuaria, fue testigo permanente de la
manipulación de los cautivos africanos.
Las
compañías más fuertes de contrabando de negros que operaban en la ciudad
eran de procedencia inglesa y francesa. Mientras la primera realizaba
sus negocios desde galpones ubicados en lo que hoy es Retiro, la segunda
lo hacía desde el Parque Lezama.
Como
animales, los negros africanos eran arriados hasta los buques que partían
hacia América. Las vidas inhumanas y el hacinamiento que sufrían los
esclavos quedaron reflejadas en las crónicas de los españoles que se
toparon con una extraña enfermedad que asediaba a los cautivos y que
aumentaba el porcentaje de muertos que habían calculado para un viaje
semejante.
Esa
"extraña enfermedad" a la que se referían los colonos, era
la tristeza. Los esclavos se morían de pena por haber sido desgarrados
de sus tierras, y entonces, se refugiaban en el candombe como uno de
los contactos más cercanos con las raíces africanas que tenían los desterrados.
Por eso, los españoles encargados del traslado, no se oponían a que
los negros a bordo toquen su música, porque de esa manera, las muertes
no eran masivas y conseguían las menores bajas posibles para lograr
mejores réditos del comercio reinante en tierra.
Aún
hoy queda indeleble las huellas de aquella crueldad: el pasito que se
acostumbra a ver en los grupos de candombe, su poca destreza, es debido
a las cadenas que cargaban los esclavos en los tobillos.
Cuando
en la población orillera los mulatos eran un número nada despreciable,
nacieron en el barrio varias Sociedades de Negros de diversos nombres
como: Cabunda, Banguela, Moros, Rubolo, Congo, La Angola, Caricari,
y Mondongo. El barrio del Mondongo, también llamado Barrio del tambor,
que se ubicaba entre las calles Chile y México (hoy Monserrat), fue
inmortalizado allá por 1941 en la milonga-candombe "Pena Mulata"
de Sebastián Piana cuya estrofa dice: "Tu madre murió de amores/
en el Barrio del tambor./ Le abrió caminos de ausencia/ el puñal de
un cuarteador."
Las
reuniones que organizaban los negros eran, en un primer momento, para
relacionarse con sus creencias africanas y con sus antepasados por medio
de danzas típicas al compás del tamboril. Más tarde, en épocas de carnaval,
se los podía ver a los negros en las calles vestidos con galeras y trajes
pitucos puestos al revés, que le robaban al diablo blanco.
Muchos
historiadores aseguran encontrar en aquellas Sociedades de Negros el
comienzo del tango-milonga y su baile. El inicio de un tango primitivo
que con el paso del tiempo fue mutando debido a la transculturalización
porteña, que deja olvidada la percusión y al negro, para forjarse en
una identidad más criolla del Río de la Plata.
Tangó
era la palabra que utilizaban los morenos para definir al parche de
la percusión, y de allí se trasladó a sus fiestas: "los tangós
de los negros". Otro indicio, es la palabra Tang, proveniente
de lenguas africanas, que significa palpar, tocar.
El
baile de la milonga como hoy se conoce, tiene también una estrecha relación
con el candombe. El compadrito no era bienvenido a los cultos africanos
que se realizaban en las Sociedades de Negros y eso provocaba la fanfarroneada
del prohibido que, entre insultos y risas, y mucha improvisación, reparaba
desde la puerta los bailes africanos.
El
investigador León Benarós se remite a la situación diciendo: "Al
no poder saltar el cerco candombero tampoco serían muchas sus
ganas de incorporarse a la morenada, entre la que se hallaría como extraño-,
el compadrito se burla. Devuelve rechazo con rechazo. Silba la milonga
que le cosquillea en el alma, mientras imita aparatosamente, con cortes
y quebradas de moreno estilo, los pasos del candombe."
Hoy
ya no quedan ni compadritos, ni aquellas Sociedades de Negros, ni los
Carnavales, ni los tangós. Sin embargo, la esencia recorre el Parque
Lezama, sin ninguna Compañía francesa a la vista, observa el fuego templando
el tambor y escucha un triste bandoneón arrabalero que se queja perdido
en algún zaguán. San Telmo es pura fusión musical. Es un barrio porteño
que baila tango y transpira candombe.
Patricio
Escobar
FOTO:
Los descendientes de africanos, que llegados a estas tierras comenzaron
a hacer candombe, acostumbraban poner los tambores ante el fuego para
afinar los parches. De este modo, el fuego, considerado sagrado, servía
como lugar de reunión y de encuentro. En la foto de esta página
se observa parte de este ritual que aún hoy se practica.Una tradición
que lleva siglos y que puede observarse los domingos en el parque Lezama,
a partir de las 17 hs., cuando la pasión por la música afrorrioplatense,
vuelve a retumbar por el sur de Buenos Aires.