CALLE BALCARCE

En San Telmo y sus alrededores Nº 21

Abril 1999

La calle Balcarce es una metáfora en donde se condensan distintas historias de San Telmo. A la zona la contrastan distintas construcciones que representan diferentes modelos de barrio. El pobre, el antiguo, el cultural y el que alienta al turismo.

Cualquier observador atento puede observar cuánta riqueza y patrimonio histórico hay en Balcarce, pero también contemplará en algunos lugares un triste deterioro edilicio.

Esta fue una de las primeras calles de la Ciudad de Buenos Aires. En los comienzos del arrabal, el límite sur de la urbe era el ejido ubicado en Balcarce y Estados Unidos.

Como lugar de espectáculos esta es una calle idónea. Se podría definir como óptima para las tanguerías, ya que allí se encuentran varias de la más reconocidas y llamativas del país, aunque por su precio son inaccesibles para casi todos los vecinos. Una de ellas es El Viejo Almacén, la tradicional casa de tango creada por Edmundo Rivero en la que actuó Troilo, ubicada en la esquina de Independencia que ha sido inmortalizada por dibujos, cuadros, fotografías y postales. Otra es el bar Sur, en la intersección con Estados Unidos, que fue la primera tanguería de la zona, creada en 1967. Otras son: La Ventana (427); Casablanca (633), La Cumparsita (esquina Chile) y Michelángelo (433), en cuyo lugar se encontraron reliquias arqueológicas del siglo XVII. Al tango también lo recuerdan un mural en el cruce con el Pasaje San Lorenzo, otro en la esquina con Independencia y un retrato de Carlos Gardel en un viejo bar cerca del Lezama.

Sin embargo, en lo que se refiere a espectáculos en esta calle hay varias opciones, no solo está presente la música ciudadana de los porteños. Por ejemplo en la esquina con México se encuentra Pelourinho y al 958 Coco Bahiano, dos lugares de música y danzas brasileñas.

En Balcarce y Chile se encuentra el Café Moliere, un pub bailable en el que frecuentan ritmos latinos y es desbordado de público los fines de semana. Al 460 de este camino aparece la Trastienda, un espacio en que además de salsa y merengue los fines de semana, hay obras de teatro y exhibiciones de diversos géneros musicales. Frente al parque Lezama a la altura de Brasil el caminante se halla con El Mirador, un bar alternativo que ofrece conciertos de rock, recitales de poesía, de jazz y exposiciones de plástica y de fotografía.

No obstante, no solo hay lugares de espectáculos en esta calle. Al 1053 se halla la galería del Viejo Hotel, lugar de trabajo de artesanos, músicos (también allí hay show), plásticos y fotógrafos que tuvo su origen como un conventillo en el que frecuentaban los inmigrantes que desembarcaban del puerto en 1860. Por las características arquitectónicas del lugar, allí se han producido varias filmaciones. En sus comienzos el espacio de esta galería era un depósito de las carretas.

Un espacio de arte pintoresco es la casa de Castagnino, que recuerda al lugar donde vivió el reconocido pintor. El teatro también tiene su rincón: en la esquina con Carlos Calvo se halla La Carbonera.

A la altura de Humberto 1º el camino tropieza con una de las construcciones más emblemáticas de Buenos Aires: el ex Patronato de la Infancia. En esta antigua edificación en un clima de marginación, deterioro y abandono edilicio conviven familias ocupantes con otras que han escriturado la vivienda hace unos pocos años. En esta edificación se observa otra realidad social del barrio. La de las casas tomadas, las pensiones, la inseguridad y las viviendas que están al borde del derrumbe por falta de mantenimiento.

El contraste está a pocas cuadras. Al 500 de esta calle hace pocos años se construyó un imponente edificio moderno, el de Torneos y Competencias.

En diciembre de 1998 la comparsa de candombe Kalakan Güe, junto con otros conjuntos de origen afro, recordaron la historia de la negritud en el Río de la Plata y de los negros de la zona sur, a través de un desfile que partió del pasaje San Lorenzo y siguió por Balcarce (al 50, se encuentra la Casa Rosada), hasta el Cabildo. En la otra punta de esta calle está el Parque Lezama y en el medio, cafés, bares, primitivas edificaciones y siglos de recuerdos.

En medio de farolitos y calles remodeladas que van desde Chile hacia Belgrano, Balcarce, la última calle antes del río cuando comenzó la Ciudad, transita con matices y contrastes. Una calle que ha sido declarada histórica en casi todo su trayecto y que es una imagen simbólica representativa de San Telmo.

Eduardo Scirica

 

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