DE SAN TELMO AL RESTO DEL MUNDO

En San Telmo y sus alrededores N° 82

Septiembre 2005

El 16 de agosto la Legislatura porteña homenajeó a Joaquín Salvador Lavado “Quino”, a quien declaró en diciembre pasado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires. En el acto Caloi pidió la colocación de una placa de distinción en la esquina de San Telmo de Defensa y Chile, lugar en donde vivió el humorista cuando se inspiró para las tiras de Mafalda. El reconocimiento continúo con caracterización de una plaza que recuerda a sus históricos personajes. El creador de Clemente y vecino de San Telmo Caloi sugirió: “Quino no sólo es un maestro por su destreza en el manejo del plumín sino porque tiene la cualidad de ser un tipo contagioso. Me extraña que no haya una placa donde vivió Quino en Defensa y Chile, que diga acá se sentó Mafalda”. El homenaje a Quino continuó el 21 de agosto con la caracterización de la plazoleta Mafalda, ubicada en Colegiales. Allí los personajes de Mafalda son recordados con murales alusivos, dibujos en los bancos y hasta con una rayuela. Quino fue el curador de las obras artísticas que se desarrollaron en la plaza, que fue declarada como el primer espacio turístico infantil de la ciudad. El dibujante y humorista Joaquín Salvador Lavado “Quino”, nació en Mendoza en 1932. Se instaló en Buenos Aires en 1954 y publicó además de Mafalda, varios libros: “Mundo Quino” (1962); “A mi no me grite” (1972); “Bien Gracias, y Ud?” (1976); “Gente en su sitio” (1978); La buena mesa” (1980); “Déjenme inventar” (1983); “Quinoterapia” (1985); “Sí Cariño” (1987); Potentes, prepotentes, impotentes (1989); “Humano se nace” (1991) y “Yo no fui” (1994).En la fundamentación de la declaración de Quino como Ciudadano Ilustre de las legisladoras Alicia Bello y Alicia Caruso se afirma: La obra de Quino es universal. Mafalda, es una niña contestataria cuya infancia porteña, que su autor hace transcurrir en su propia vivienda ubicada en la esquina de Defensa y Chile, de adoquines, plaza, escuela pública y veraneos en Mar del Plata, fue comprensible y entrañable para lectores con otra idiosincrasia, otras vivencias, otra cultura.La universalidad de la obra de Joaquín Salvador Lavado “Quino” paradójicamente, reafirma la identidad argentina, y puntualmente porteña de sus entrañables personajes. Resulta maravilloso pensar que Mafalda ha sido para el gran universo multicultural de sus lectores, la puerta de entrada a nuestra ciudad, a su gente y su modo de vida.

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