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MUSEO
ROCK
UN
AMBITO QUE REVALORIZA LA CULTURA DEL ROCK AND ROLL
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En
San Telmo y sus alrededores Nº 27
Museo
Rock es un lugar controvertido. Templo de culto para jóvenes,
cuna de prejuicios para mentes conservadoras, es mirado con recelo
y ofuscación por ciertos sectores que quieren diseñar otra fisonomía
de San Telmo. Por otra parte, es un lugar de inevitable referencia
dentro del rock nacional. Clases de rock and roll, y un inmenso
material de consulta sobre la historia de este género musical,
se pueden encontrar en este espacio.
El pasaje
San Lorenzo está ubicado en un punto neurálgico del barrio, en
donde convive buena parte de la esencia de San Telmo. Allí se
observa un antiguo adoquinado, paisajes con fachadas desteñidas,
casas con siglos de historia, antiguos patios que recuerdan la
arquitectura de otras épocas y lugares que alternan espectáculos
de tango, jazz, blues o rock and roll.
En esta
pequeña calle, ubicada entre Chile y Av. Independencia por Balcarce
y Defensa, siempre hay sorpresas. Es un lugar representativo de
la cultura negra en Buenos Aires porque fue sitio de payadores
como Gabino Ezeiza y allí se encuentra la denominada Casa
Mínima, cuya fachada es la más angosta que se conserva en
la ciudad y perteneció a un esclavo liberto. Todavía en algunas
ocasiones, en el Pasaje San Lorenzo, se escucha candombe
con la actuación de grupos de percusión de raíz afrorrioplatense.
El lugar es visitado por turistas y habitado por músicos, artesanos
y diversos artistas. Asimismo, es posible encontrarse con muestras
o exposiciones, algunas realizadas en espacios abiertos.
Los fines
de semana a la noche, es el momento en que pibes del barrio y
jóvenes de distintos suburbios de la Capital y el Conurbano se
apropian del pasaje.
En Pasaje
San Lorenzo 356, se encuentra Museo Rock, que además de ser uno
de los pocos rincones porteños que pasan de manera constante rock
and roll, es un lugar en donde es posible encontrar casi todas
las revistas argentinas que a lo largo de su historia se especializaron
en rock, entre ellas Pinap, Pelo, Expreso Imaginario, Rock en
Blanco y Negro, Pan Caliente, Generación X o Canta Rock.
En el archivo,
además de revistas, hay recortes periodísticos, material sonoro
y videos. Trabajando a pulmón, el museo va informatizando sus
registros en PC. Estudiantes universitarios e investigadores que
buscan entender a la cultura juvenil, se acercan a pedir información.
Sin embargo,
el lugar no cuentan con el apoyo de organismos privados ni estatales.
"Si acá ni siquiera hay un Museo de Tango o de Folclore,
menos va a ver de Rock And Roll", dice Gustavo Spector, de
profesión museólogo, responsable del local y diseñador en los
´80 del armado del primer museo del rock. Se diferencia de una
concepción muy arraigada respecto a los museos, asociada a que
son un depósito de cosas viejas y objetos. El los entiende como
un lugar en donde se rescata el pasado de algo, pero en función
de su desarrollo posterior. Por eso no le gusta tener, por ejemplo,
guitarras colgadas. Tampoco le interesa obtener una acumulación
de componentes inmutables, cristalizados por el paso del tiempo,
sin cambios ni modificaciones. Considera que eso no se puede hacer
con el rock and roll, porque está vivo, en permanente evolución
y movimiento.
A
Gustavo Spector lo que le atrapa del rock, es su carácter marginal
y contestatario. Opina que "no hubo otro movimiento musical
que expresara tan bien a la juventud y a la sociedad". También
considera que se puede armar una historia de la Argentina a través
de las letras del rock nacional. Lo conmueve la actitud de buscar
modificaciones y caminos diferentes dentro del mismo rock and roll.
"Que las bandas triunfen o se consagren es una cuestión aleatoria.
A mi me emociona el pibe que se encuentra con amigos, decide tocar,
hacer letras, protestar y provocar al orden establecido", señala.
Acepta que buena parte del rock es conformista, pero lo atribuye
a que no puede ser ajeno a la sociedad conservadora en la que está
inserto.
Entre varias
exposiciones, se destacó una en 1991 en la que se exhibieron las
portadas de los discos de rock nacional del período 1964/75 con
el slogan "Museo Rock pone la tapa". También se realizaron
homenajes, por ejemplo, en recuerdo de Federico Moura o Miguel
Abuelo. En la entrada hay cuadros con fotografías e historias
por año de diversos grupos, que formaron parte de la muestra realizada
en 1996 en el Centro Municipal de Exposiciones, con motivo de
los 30 años de rock nacional. Hace algunos años, se llevó a cabo
el concurso libre "Museo rock grabando". Duró alrededor
de seis meses, convocó a 85 bandas nuevas y el premio a los ganadores
fue de cien horas de grabación. Así pudieron crecer grupos como
Viejas Locas y una de las bandas más reconocidas de los ´90: Los
Visitantes. Estas congregaciones se dejaron de realizar por quejas
de los vecinos debido a pintadas en la calle y a ruidos molestos.
"Estoy
de acuerdo en que los lugares estén en condiciones. Nosotros tenemos
también que controlar mucho el tema de la calle, que no haya quilombo
en la vereda. Pero no es nuestra función inspeccionar la seguridad
del barrio", aclara el responsable del local.
Uno de
los proyectos actuales de Museo Rock es abrir todos los días a
partir de marzo o abril, con la intención de que el público asistente
pueda consultar el material de archivo y programar la música.
Los organizadores
también piensan en realizar reportajes a grupos y solistas y elaborar
distintas actividades culturales.
El museo
del rock y su entorno, son parte de la vida de San Telmo. Se han
constituido a su alrededor polémicas, más por desconocimiento
sobre sus actividades y rechazo a la agrupación callejera de jóvenes,
que por motivos fundados. La diversidad de la zona se refleja
en sus visitantes, en su carácter heterogéneo, en los diferentes
extractos de su población y en los distintos estilos musicales,
artísticos y de expresión que nutren variadas tribus y grupos
urbanos. Historias y relatos que son fuente de inspiración y análisis
permanente sobre uno de los barrios más atractivos de Buenos Aires.
Todos los
jueves a partir de las 21 hs. en Museo Rock hay clases de rock
and roll. En un ambiente tranquilo y muy diferente al de los
viernes y sábados, con predominio de jóvenes, música, danza y
en ocasiones videos de clásicos como Elvis Presley, se realiza
el evento. Bety tiene 21 años y una peculiar experiencia
en el lugar. En el ´96 y en el ´97 había concursos de baile
en el Museo con premios. Ella participaba y ganaba, hasta que
decidieron contratarla como profesora. Admiradora de The Creedence,
Little Richard, Rod Stewart y Chuck Berry entre otros, escucha
rock desde los 12 años por la influencia de los tíos. "El
rock cambió mucho desde los ´50, a mi me encanta pero no viví
esa época, la de la fiebre", señala. Es que el rock ya ha
cruzado varias generaciones.
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