En
la histórica casona de Defensa 1464 están guardadas
muchas historias ocultas. El subsuelo fue un depósito
de esclavos. Ahora los que éramos esclavos estamos
arriba, dice lanzando una carcajada la profesora Freda
Montaño, quien dirige allí la Escuela integral
de Arte en la cual se enseñan danzas vinculadas a la
cultura afro-rioplatense. El año pasado se realizó
un relevamiento arqueológico del lugar y de conseguir
los recursos, construirán un museo sobre la historia,
la identidad y la cultura negra en el Río de la Plata.
También buscarán potenciar todo tipo de danzas
y eventos culturales y realizar visitas guiadas a distintos
lugares simbólicos donde haya rasgos afro-americanos.
En San Telmo, barrio de tambor y candombe, la Escuela de Arte
Integral invita a los vecinos a participar en la organización
de eventos, cursos, talleres y propuestas, que contribuyan a
recuperar y rescatar tradiciones. Una apuesta a la integración
de distintas colectividades, para difundir la diversidad encontrada
en distintas culturas.

Freda
Montaño, en el subsuelo de la
histórica casona de Defensa 1460/4
Más
que un lugar geográficamente identificable en un período
o fecha establecido, este es un proyecto que va más allá
de todo tiempo y espacio, es un entramado de sitios, historias,
momentos y circunstancias que se constituyen en un Complejo
anclado en el casco histórico de la ciudad, que apunta
a articular pasado y presente fortaleciendo el patrimonio cultural
de los pueblos, dice el proyecto del Complejo Intercultural
Afro, la Organización No Gubernamental creada por los
integrantes de la Escuela Integral de Arte de Freda Montaño
y otros grupos vinculados a rescatar la historia de los negros.
Freda
Montaño creó el grupo Bejuco, proyectando la cultura
afro en todas las latitudes. En el 2003 fue elegida vecina participativa
de la ciudad de Buenos Aires. Es creadora del danzario americano
y activa participante de la red de Mujeres Migrantes. Su principal
actividad es la transmisión de la cultura Afro-Latinoamericana.
«Es
muy importante que los vecinos sepan la historia de este lugar,
que participen. Estamos para aportar ideas, queremos enriquecer
las actividades y recibir un apoyo, porque estamos trabajando
en la cultura. Nos gustaría también que el gobierno
de la Ciudad nos ayude a recuperarlo. Tenemos miedo de que se
pierda este espacio, porque esta casa está en venta.
No queremos que venga alguien, la compre y esto se transforme
en un shopping, dice Freda.
El barrio es el marco del complejo, es el testimonio de
lo tangible e intangible, es el libro que pretendemos rescribir,
son las imágenes de nuestra identidad y la voz de los
que no pudieron hablar; pero sí legar. Para ello contamos
con toda la información que potencia nuestra argentinidad,
y entre todos los pueblos que la constituyeron, los negros,
hoy tienen su lugar, fundamentan los integrantes del Complejo
Intercultural Afro.
En
los sótanos de Defensa 1460/64, un corredor histórico
afrodescendiente estaba destinado al personal de servicio que
siglos atrás y bajo la cruenta trata de esclavos, se
implementó en nuestro país. Recorre la casa subterráneamente
y se accede por una pequeña puerta ubicada detrás
de la principal. Por allí los negros esclavizados ingresaban
para no cruzarse con los propietarios blancos. Resulta
poco claro para la actualidad este sistema de circular bajo
tierra todo a lo largo de la casa, sólo para que el personal
de servicio no sea visto entrando y saliendo, o tener esos sótanos
de aire enrarecido, pero así era la vida urbana cotidiana
en su tiempo, explica el arqueólogo Daniel Schavelzon,
quien excavó el año pasado la casona.
La casona puede tener varios siglos, pero probablemente
su construcción actual sea de fines de 1868. Las características
de acá nos manifiestan claramente un tiempo que puede
estar dado a fines del siglo XIX. Pero la esencia de lo que
esta aquí, está fundado sobre algo que existió
aproximadamente en el siglo XVI. Posteriormente tenemos otra
obra del siglo XVIII. Las fundaciones las podemos ver en el
subsuelo, viendo estudios hechos por antropólogos y arquitectos.
En las excavaciones detectaron objetos de uso y huesos de animales.
Casi con seguridad, -ya que hay transmisiones aunque no hay
documentos fehacientes que lo determinen-, este fue un lugar
de contrabando de esclavos, que seguramente fueron traídos
de Sudáfrica, del Brasil o del Caribe. Esto tiene como
valor de que sirve para hacer en el lugar un pasaje subterráneo,
visitado por su importancia histórica, cuenta el
arquitecto Francisco García Bediños.
El
subsuelo en la actualidad se encuentra deteriorado y en pésimas
condiciones. Para recuperarlo en función de la memoria
histórica, los dueños pidieron un subsidio a la
Subsecretaría de Patrimonio Cultural en el marco del
Fondo de Cultura BA. La esperanza es que se apruebe el proyecto
y puedan empezar las refacciones.
En
la zona sur de la ciudad hubo hasta el siglo XIX mucho tráfico
de esclavos. En el parque Lezama los vendían provenientes
de Guinea, en Retiro funcionaba el mercado negrero inglés
y el barrio de Barracas tiene su nombre en función del
tráfico de mercaderías y de negros. En San Telmo
y en Montserrat se establecieron distintas hermandades africanas
y de su recuerdo provienen los sobrenombres de barrio
del tambor o barrio del candombe. Los negros
fueron diezmados por la explotación del trabajo esclavo,
las guerras de la independencia y las epidemias de fiebre amarilla.
Los
organizadores de La ONG Complejo Cultural Afro, proponen que
se establezca el Area del Circuito Turístico Afro, en
la cual se realicen visitas guiadas a distintos puntos del Casco
Histórico de la Ciudad, vinculados a hechos y lugares
históricos. De concretarse el proyecto, en la casona
de Defensa 1464 se buscará transportar a los visitantes
por el corredor histórico afrodescendiente, para tener
presente en la memoria el período de la esclavitud mediante
un descenso similar al que obligaban hacer a los negros esclavos.
Con ello proponen brindar un ejercicio para la reflexión
de todos los pueblos, en un marco de diálogo, respeto
y diversidad cultural.
El
proyecto incluye la instalación de un Museo Afro que
revalore el patrimonio legado por el aporte africano en Argentina
y la generación de actividades educativas, como visitas
guiadas para estudiantes, o exposiciones que comuniquen la presencia
afro a partir de cuadros, fotografías, murales o monumentos.
El
Complejo Cultural Afro, recopila todo tipo de documentación
sobre la historia de los negros, contando con material bibliográfico
y una videoteca en crecimiento. También impulsará
la creación de un Circuito Turístico Afro, en
el cual se recorrerán los sitios más antiguos
y representativos de la fundación de la ciudad. Estarán
incluidos barrios como San Telmo, Montserrat y Barracas, con
un itinerario fundacional que ofrecerá un punto de vista
distinto a la historia tradicional y buscará resignificar
sectores con una nueva mirada, profundamente empapada de mixtura
cultural.
Estamos
desde julio del año pasado. En esta casona estamos los
esclavos que siempre estuvieron abajo arriba (risas), esa es
la realidad. Es importante que sepan que en Argentina hay negros,
que hay una cultura afro y que en esta zona del Casco histórico
siguen viviendo. Nuestra esperanza es que se mantenga este lugar
por lo representativo que es, dice Freda.
El Casco Histórico merece tener espacios representativos
y simbólicos que contribuyan a reflexionar sobre la historia,
la memoria, la cultura y las tradiciones que son parte de la
identidad de Buenos Aires. Lugares que contribuyan a fomentar
la integración y la diversidad, reflexionando en los
cruces entre el pasado y el presente, en la lucha contra el
olvido. La preservación de construcciones históricas
y los aportes de múltiples etnias y colectividades, son
parte de un destacado patrimonio que merece mayor debate, difusión
y visibilidad. Un rico patrimonio que tiene una potencialidad
todavía no explorada, que forma parte de la riqueza multicultural
de la misteriosa Buenos Aires.