En
San Telmo y sus alrededores Nº 24
Septiembre
1999
En
Salta 745 se encuentra el Club de las Artes. En este espacio
de encuentro y expresión se realizan muestras, talleres, eventos
y diversos espectáculos. Este espacio cultural, de manera permanente
convoca a grupos y artistas independientes que en otros lugares
tienen dificultades para poder expresar sus obras.
En
la sede, ubicada en una casona que ganó el premio a la mejor fachada
de la Asociación de Fomento de Montserrat, todos los fines de semana
hay espectáculos distintos. Fiestas, grupos de música y encuentros,
- por lo general de jóvenes -, conforman un lugar cultural cuya
entrada suele costar entre tres y cuatro pesos.
La
coordinadora Carolina Moya tiene 29 años, de los cuales estudió
cerca de 15 teatro. Alquila una casa que considera un sueño propio,
ya que la antigua vivienda se transformó en un espacio de expresión
abierto. Como ejemplo representativo, cuando se acercan porque quieren
tocar bandas musicales emergentes, no necesitan garantizar determinada
cantidad de entradas. El lugar convoca en forma permanente a actores,
músicos, plásticos y otros a jornadas de arte y no hay discriminación
por criterios estéticos. "Para mejorar hay que equivocarse
y en otros lugares se hace muy difícil" explica la responsable
de este espacio.
Entre
otros eventos, Carolina recuerda tres jornadas en las cuales durante
algunas horas, los internos del Borda salieron del encierro y expusieron
distintas muestras. "Es bueno que se puedan expresar a través
de sus pinturas, poder charlar y relacionarse con otra gente, que
puedan laburar acá". También recuerda un encuentro durante
el día del niño del año pasado en la plazoleta de San José y México.
En esa oportunidad el Club de las Artes estuvo presente en la apertura
del lugar y armó talleres de plástica, fotografía, cuentos, literatura,
salsa y tango. Con las fotografías y dibujos de la jornada se hicieron
exposiciones del trabajo realizado por los chicos.
En
el lugar hay convocatorias permanentes. A partir de las propuestas
que se fueron gestando se comenzó a programar una jornada para el
24 de octubre en la que está previsto que haya una exposición con
reggae, pintura, fotografía, clases abiertas y charlas. En noviembre
la casa piensa hacer una pequeña muestra pero inspirada en el Buenos
Aires No Duerme con teatro, danza, pintura, fotografía, café
literario y distintos talleres e ideas que vayan surgiendo a partir
de propuestas de los participantes o de quienes se acercan. El Club
de las Artes funciona todos los días de 16 a 21 hs. El año pasado
allí se daban clases gratuitas de teatro para la tercera edad y
el objetivo es que en algún momento vuelva a funcionar, porque el
lugar busca también trabajar con gente del barrio.
Pese
a que la mayor parte del público que se acerca es joven, a veces
hay peñas folklóricas o brasileñas con comidas típicas y se acercan
otros concurrentes.
El
lugar apunta a ser un centro cultural. Cuando hay fiestas se busca
que además del baile haya distintas propuestas artísticas. Entre
otros grupos que se acercan con frecuencia a la casa están la Fortubanda
(la banda de percusión del Centro Cultural Fortunato Lacámera),
el grupo de rock Naranjos, el grupo de rock y folclore Eppourse
Mouve, El arbolito, el grupo de pachanga Cerveta y
los del Cuetazo, las fiestas del Descuelgue; las fiestas
brasileñas. También el local se alquila como sala de ensayo.
Otra
de las actividades actuales del lugar son: teatro varieté los domingos,
cursos de iniciación teatral, taller de montaje e investigación
teatral, improvisación, bienestar corporal, mimo y clown. La casa
también trabaja con la Asociación de Teatros Independientes.
El
Club de las Artes no cuenta con apoyo institucional. En una época
de crisis y de cierre de espacios culturales, la voluntad y las
ganas de abrir ámbitos alternativos, es un desafío que se mantiene
inalterable. A pesar de los criterios mercantilistas imperantes,
todavía es posible encontrar lugares que apuestan a la diversión
y la expresión creativa escapando a la rutina cotidiana.