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OMAR
VIOLA
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En
San Telmo y sus alrededores Nº 12
Abril
1998
Creador, entre tantas otras
cosas, del Parakultural Tango Salón, Omar Viola nos habla de sus apreciaciones
respectoa a el tango y la milonga
¿Está abierto
el público de tango a recepcionar propuestas nuevas como el tangodrama?
No puedo generalizar y creo
que me equivocaría si lo haría. Pero la gente que viene al Parakultural
está muy predispuesta a cualquier tipo de expresión que suceda en
la milonga.
Ahora estoy con la idea de
que convivan lo dramático y la danza. No creo que sea nada nuevo y
quizá el resultado final alguien lo ve y piensa que es un cabaret.
La gente baila y ve cosas, cuadros centrales, musicales y baila. Más
viejo que la escarapela.
Del tango
y la milonga ¿Qué fue lo que más te sedujo?
Lo que me sedujo fue en principio
el poder estático de la milonga, del tango, de la danza. Eso fue lo
primero que me llamó. El poder estático y su tendencia a la danza.
Esto es un baile, pero en este baile se danza, pasando al terreno
de la estética. Así es como me interesan los sueños, la capacidad
de todos de crear. Siempre me interesaron, las metodologías del soñar
para afuera. En la milonga sucede ya que. la pareja se abraza y sucede
la expresión, la comunicación entre los bailarines. Circula energía
transformadora y se danza. Lo que me interesa es la danza y su hermandad,
lo dramático. En su origen son una misma cosa. Cuando en algún momento
estudié sobre los orígenes del teatro, se toma a la danza como origen,
como dínamo de lo dramático.
¿Ves alguna
ruptura en el tango y la milonga con respecto a otro momento, un cambio,
un quiebre o los ves como una danza que se mantiene a lo largo del
tiempo?
- Para mi hay quiebres. Hay
un cuento de Borges, "Los puñales" que trata de un asado
en una quinta. En la casa hay una vitrina en la que hay puñales de
dos tipos que se habían enfrentado en algún momento. De repente, por
el devenir de la reunión esos puñales los vuelven a usar a través
de dos personas. En la milonga hay un enfrentamiento entre dos que
se encarna. Tiene como algo de eternidad, este girar y girar es muy
atractivo. Volvemos a hacer el mismo giro en la misma rueda, en la
misma ronda. Por otro lado ese abrevar produce algo en lo actual,
es una dialéctica. Justamente la potencia de lo que sucede en la creación
hoy, abreva en la tradición y en casos como la milonga la tradición
vale la pena. Esa danza que une a hombres y mujeres y rescata y valoriza
nuestra música que además es buena. En esa práctica de música popular
está la identidad, no en marcas y una simbología absurda que pretende
que no escuchemos a los Beatles o vayamos a la guerra...
¿El tango
o algunas de sus ideas se reciclan en otros géneros musicales?
- Seguramente cede como algo
cíclico. De alguna manera el tango era hibridaje, un poco de cada
cosa. Tiene un poco de un guitarrista que tocaba milonga, de un flautista
que tocaba zarzuela, de un violinista que tocaba polcas. Cada uno
aportó, e inventó. Musicalmente el tango adquirió un poco de cada
cosa. Ese es el origen y después se desarrolló. No es lo mismo un
tema de Dino Salussi a uno de Canaro o de Salgán. Hablando del origen
¿Cómo negar que la evolución pueda tener que ver con tomar distintos
caminos y fusionarse con otros géneros?.