En San Telmo y sus alrededores N°92
ENTREVISTA A
OMAR GASPARINI
En la sede de la Corporación Buenos Aires
Sur ubicada en San Telmo en Defensa 1250, Omar Gasparini expone hasta
el 13 de agosto la muestra "Personajes al Sur". El artista
plástico es el creador del mural referencial de la Boca frente
al Parque Lezama y uno de los pioneros del grupo Catalinas Sur.

Mural escenográfico de Av. Brown
Escenografías, historietas, dibujos y murales,
componen parte de la obra de Omar Gasparini, artista plástico
que desde hace 40 años habita en la zona sur de la ciudad,
en La Boca. Vino al sur de Buenos Aires después de estudiar
en la escuela de arte de Azul, lugar donde nació hace 60 años.
Con la historieta buscó contribuir a la concientización
social en zonas con poca alfabetización y fue uno de los pioneros
en 1981 del grupo Catalinas, que surgió a modo de resistencia.
En esta entrevista cuenta el trabajo del grupo Catalinas, opina del
arte callejero, el mural símbolo de La Boca, las transformaciones
urbanas que está produciendo el turismo en el sur de la ciudad
y la muestra "Personajes al Sur", entre otros temas.

Omar Gasparini
en su Taller
-¿Cómo empezó el grupo Catalinas?
La idea fue ver cómo salir al barrio de las catacumbas de la
dictadura militar. Empezamos con la mutual Catalinas a hacer actividades
vinculadas con el arte, conciertos y exposiciones al aire libre. En
1983 surgió con los integrantes de la mutual el grupo de teatro
Catalinas. Después de 15 años de estar expresándose
en la calle, compraron el galpón de Catalinas, un espacio techado
que tiene butacas para 300 personas y para ver los espectáculos,
hay que sacar entrada con mucha anticipación.
¿Con el galpón no se alejaron del teatro
callejero?
Al galpón nosotros lo llamamos la plaza techada, porque es
el mismo tratamiento teatral que lo que se podría hacer en
una plaza. El tema de irse a trabajar adentro es porque hay una continuidad.
Hacerlo afuera y al aire libre tiene incomodidades. Es cansador armar
y desarmar la escenografía y soportar las inclemencias del
tiempo. Además el galpón nos ayuda porque vendemos las
entradas, aunque la calle tira porque es otra cosa. Primero y principal
porque es gratuito. Segundo porque estás en medio de la comunidad,
que a veces es parte de la obra. Por ejemplo, cuando en medio de una
escena se cruza un perro o se acerca un borracho. En nuestro talleres
tratamos de transmitir esa experiencia, tratamos de que los compañeros
no empiecen aburguesadamente.
Llama la atención cómo consiguieron
armar un grupo masivo de teatro con tantos actores y público.
En el grupo Catalinas hay unas 250 personas pero nadie
cobra. El principio fundamental es que generalmente los compañeros
están más interesados en compartir que en actuar. Lo
de actuar en mi es una excusa. El placer lo sentimos todos en mayor
o menor grado. Nosotros hacemos teatro popular. Actuamos para doña
Cata y Filemón. El teatro lo tomamos como una expresión
de la cultura popular que incluye el humor y la participación,
la respuesta es simétrica. El otro secreto es la publicidad
que conseguimos a partir del boca a boca. Nosotros no tomamos obras
de otros autores. "Venimos de muy lejos", tiene el interés
del tema de la identidad, de saber de donde venimos para saber a donde
vamos. "El fulgor argentino", trata con humor, sin golpes
bajos, los últimos 100 años de la historia argentina.
Con el grupo Catalinas salimos del ombligo de Catalinas
y nos relacionamos también con actividades de la Boca. Nos
relacionamos con el hospital Argerich, con los Bomberos, con el club
Boca Juniors, haciendo actividades conjuntas.
Catalinas son unos de los organizadores del Festival
del Títere "Del Sur al Sur".
Los organizadores en realidad son los jóvenes que están
en el grupo de titiriteros. Catalinas es la que da el soporte y el
aporte de infraestructura.
En cuanto al tema callejero, una de las polémicas
que hay en San Telmo tiene que ver con el uso del espacio público
en el Parque Lezama. Muchos vecinos no quieren que sea utilizado por
músicos o artistas callejeros. ¿Cuál es su experiencia
al respecto?
Hay que ubicarlo dentro del marco de algo. No hemos ido de prepo a
actuar por la nuestra. En el hermoso anfiteatro del Parque Lezama
hemos hecho varias funciones, pero no te vayas a creer que todo es
rosa. Ahí mismo en Catalinas nos han tirado huevos. Hay gente
que le molesta que la pasen bien los demás, no hay otra definición
posible. Está bien programar el espacio público, que
tiene que tener cierto orden. Pero el orden no quiere decir la consigna
de la época de Onganía "el silencio es salud".
Contame del mural que está frente al Parque
Lezama
Estoy preocupado porque estoy tratando de buscar una financiación
para que lo podamos restaurar. Lo hemos restaurado un par de veces
gratis, pero ahora hay que hacer unas cosas de infraestructura que
requieren guita. Ya lleva casi 9 años ese lugar. Ha llegado
un momento en que lo tiramos o que lo restauramos porque está
muy deteriorado por las inclemencias del tiempo. La gente lo respeta,
ni siquiera lo han tocado las hinchadas de fútbol que pasan
por ahí. Es un síntoma que lo sienten propio, de alguna
manera está tocando cosas que conciernen a nuestra identidad
y entonces no lo agreden. Pienso que la gente no valoriza algo cuando
no lo sienten como suyo. En ese sentido hemos tratado de poner nuestra
identidad. Ahí están plasmados los conventillos, ahí
está plasmado Juan de Dios Filiberto, ahí está
plasmado el puente, que se lo sacó porque estaba medio deteriorado
pero lo volveremos a poner. Está un equilibrista arriba del
puente, en alusión a los años `20 y `30, cuando vino
el circo Sarrasani aquí a Casa Amarilla y uno de los equilibristas,
que estaba tomando unas copas, fue provocado por parroquianos, que
lo empezaron a provocar a ver si se animaba a cruzar el borde del
puente por arriba haciendo equilibrio. El hombre cruzó el puente
por arriba ida y vuelta y ganó la apuesta. Después está
Lito Cantore, uno de los primeros titiriteros que llegó a la
Argentina. Era un anarquista italiano, que trajo a La Boca los títeres.
No sabía hablar en castellano y era increíble cómo
usaba a los títeres como una introducción didáctica
política. En su homenaje también está una cantina
que lleva su nombre. Después están Gardel, Maradona,
Troglio, las murgas, las comparsas, la chusma, los bomberos. Hemos
tratado de contemplar todo el arco y el abanico de identidad que nos
corresponde.
El mural lo hicieron con restos de conventillos del
propio barrio
Sí. La gente del barrio estaba peleando porque los conventillos
se restauren. Que queden como tal, mejorando la comodidad adentro
pero respetando la fachada. Ganó otra línea que decía
que a los conventillos había que prenderlos fuego o tirarlos
y sobre eso construir monoblocks de material con la misma gente que
los habitaba. Creo que nos quedamos en el medio porque esos monoblocks
no fueron de calidad, se deterioran rápidamente. Lo que hubiera
sido bueno es dejar la fachada y hacer confort por dentro. A San Telmo,
La Boca y Barracas, vienen ver a la identidad, no vienen a ver casas
monoblocks. Se tiraron conventillos emblemáticos de La Boca,
como el de Brandsen 660. Con rejas, maderas, chapas y otros elementos
que pertenecieron al conventillo, construimos el mural de Almirante
Brown frente al Parque Lezama. Por lo cual tiene doble función,
porque hemos rescatado estos elementos y los hemos puesto en la pared.
¿Hay algún otra obra que hayas hecho
con las mismas características, utilizando restos?
Hace un año gané un concurso de la Corporación
Puerto Madero, que era destinado a resaltar la imagen de los ferrocarriles.
Pedimos que la gente del puerto nos abrieran los depósitos
para poder usarlos para una escultura en homenaje a cinco compañeros
desaparecidos. La escultura fue realizada absolutamente con los sedimentos
del puerto antiguo, con las cadenas y los fierros. Todo el material
que utilizamos, fue recuperado y reciclado del puerto, salvo unas
maderas que le agregamos. Tiene doble significación, primero
por el símbolo que queremos transmitir y después por
los materiales que lo conforman. Cuando hay que agregar, soy de la
idea de utilizar los materiales que tienen historia en el sitio.
Contame de la exposición "Personajes
al Sur"
El lugar de exhibición es lindísimo. La temática
no es otra que los personajes, la gente, las situaciones, lo cotidiano,
el tango, el folclore. Situaciones que vienen muy unidas y de la mano
de lo nuestro, con los personajes que a uno le han pegado fuerte.
Igualmente me quedaron unos cuantos trabajos afuera porque no había
lugar. También hay un homenaje a tres compañeros amigos
de Azul que fueron desaparecidos.
¿Cómo definirías la plástica
tuya?
Mucho no me he puesto a reflexionar, simplemente me interesa cómo
reacciona el público, el que está mirando lo que está
pasando del otro lado de la obra. El arte es un trabajo de romperse
el alma tocando, ensayando o pintando. Son horas y horas, es lo único
que creo. En ese marco en la plástica, a más horas dedicadas
más placer siento, pero lamentablemente no tengo tiempo. En
los ´60 y en los ´70 la gente compraba más arte
que ahora. Trabajo como docente, escenógrafo y haciendo muñecos
que le interesan a los comerciantes por el turismo y los exhiben en
las puertas como si fueran pajaritos llamadores. Estoy viviendo prácticamente
de estas ventas, más unas horas de cátedra. En general
se están vendiendo pocas obras.
¿Cómo ves los cambios y las transformaciones
urbanas que se están dando en San Telmo y en La Boca a partir
de la devaluación y la apuesta al turismo?
En San Telmo, en Caminito y en la zona turística de La Boca,
creo que por un lado está bien y nos viene bien toda esta entrada
de divisas. Creo que hay una distorsión tanto en los precios
del hábitat como en los precios de la mercadería. Se
vende más de lo mismo, se podrían hacer cosas con más
gusto, no una reiteración de cosas. Fundamentalmente lo que
yo critico es que es un bienestar para pocos, y en general esos pocos,
son pajaritos que vienen a hacer negocios golondrinas. Si cambia el
dólar y deja de venir el turismo, son los primeros que se van.
Dejan poco para la parte social del barrio, esos capitales golondrinas
quieren arrasar con todo, comprar todo. Hay que cuidar el tejido barrial,
parezco un resentido o un tipo que está en contra del progreso,
pero no es así. Lo aplaudo y le doy la bienvenida, pero creo
que el Estado tiene que tener más participación y una
orientación más clara de lo que queremos como La Boca,
Barracas y San Telmo. Qué consideramos patrimonio y qué
no. Tampoco estoy a favor de entrar en el purismo, por ejemplo, con
los colores de Quinquela. La técnica ha avanzado tanto que
ahora los colores son maravillosos, en esa época se usaban
los que había que en realidad eran colores tristes. Los colores
se pintaban con las sobras de las pinturas que sobraban en los astilleros
que las dejaban en las orillas abandonadas. El fundamento de pintar
todos los años las chapas, no era otra cosa que el de protejerlas.
La belleza estaba en un segundo o en un tercer plano. Los pintaban
hasta que les alcanzara el color.
Falta un ordenamiento. El Estado tiene que ser un ente
ordenador. En varios países de Europa como Italia, Francia
o España, el propietario de la fachada, no la puede modificar
hacia fuera, no se puede intervenir en el espacio común,
como sucede en La Boca, Barracas o San Telmo.
La Boca ya no es la que era antes. En La Boca y Barracas el cambio
puede ser muy abrupto. Hay conventillos enteros que han sido vaciados.
El trasfondo es vender más cara la propiedad o sacar en
locales la mayor tajada posible.