En San Telmo y sus
alrededores N°86 - Enero 2006
Freda Montaño, Directora de la Escuela
Integral de Arte
"ESTE SUBSUELO REPRESENTA
NUESTRA HISTORIA,
ES LA RESPUESTA A TODO EL RECORRIDO"
Se van a cumplir 20 años desde que la artista ecuatoriana
de 55 años, Freda Montaño, formó el grupo afroecuatoriano
Bejuco, con el que emprendió en 1993 una gira por Sudamérica
para rescatar y difundir un arte relacionado con las raíces culturales
de los afrodescendientes. Estuvo actuando en Ecuador, Colombia, Chile,
Perú, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, visitando en cada
país los asentamientos negros desde la época de la colonia.
En San Telmo encontró el lugar que tanto buscó. Dirige
desde hace dos años una Escuela Integral de Arte, hace artesanías,
prepara comidas típicas ecuatorianas y deleita a los visitantes
con un baile sensual. En la histórica casona de Defensa 1464,
un símbolo de San Telmo, lucha por el rescate del subsuelo del
edificio. En ese mismo lugar siglos atrás es probable que hayan
vivido negros descendientes de esclavos.
¿Cuál fue el motivo que te llevó
a viajar impulsando la cultura afroecuatoriana por el mundo?
En Ecuador empezamos con Bejuco en 1986. Participamos en festivales
y concursos, donde estuvimos ganando por la entrega. Salimos de
gira internacional en 1993. Como dice la canción "Caminante
no hay camino, se hace camino al andar".
¿Salió de gira todo el grupo?
Estamos prácticamente todos. De los 9 quedaron 8. Con las
chicas que ahora son señoritas, somos 16. Fuimos primero
a Perú, después a Chile cinco meses. También
estuvimos en Brasil y en Paraguay.
En muchos lugares se pudo difundir el espectáculo en las
escuelas. En Chile fuimos a cárceles y a escuelas con niños
con capacidades diferentes. Le dieron mucha importancia a nuestro
trabajo.
Con los Bejuco, los negros ecuatorianos en 13 años hemos
dado 15 negros a la Argentina (risas). ¡Que no me vengan a
decir que en este país no hay negros!
¿Qué es el Bejuco?
El bejuco es una liana, es una raíz que se enreda en los
árboles. Pero para nosotros significa fortaleza, resistencia,
porque un bejuco es muy difícil de arrancar. Entonces somos
nosotros. Simboliza un pequeño grupo transmitiendo lo que
todos nosotros vamos sintiendo. Esa energía y esas ganas
de estar agarrados. De esa manera podemos seguir. Así podemos
lograr la unión que todos necesitamos, desde este bejuco
que todos nosotros estamos armando.
¿Qué representa una lucha cultural de tantos años?
Es algo tan rico que es difícil de explicar porque desde
muy niña estoy en el arte. Hay en mi país, muchos
escritores y poetas. La poesía ayuda a la transformación
del ser humano. El que se da cuenta, lo asume y lo ayuda a crecer.
Digo que tengo que luchar hasta las últimas consecuencias.
¿Qué significa para vos esta casona histórica
de Defensa 1464 en San Telmo?
Para mi este subsuelo es un símbolo, representa un bejuco.
Es tremendo porque ensambla con la lucha. Es la respuesta de todo
el recorrido. En el Danzario Americano trabajé muchísimo,
pero no tuve un final feliz porque hubo problemas que no permitieron
que continúe. Entonces todo eso me unió para acá.
El dueño me ofreció que venga y arme la propia Escuela
Integral de Arte.
Cuando conocí el subsuelo, me quedaba cinco horas acá
sentadita, sola. Reflexionando como arreglar la casa, aunque no
tenía un solo peso. Era pura mugre, una casa abandonada.
Era el 1 de abril de 2004, el 17 de abril empezamos a hacer las
cenas de comidas típicas ecuatorianas en las condiciones
en que estaba la casa. Vino gente de todas partes, eran más
de 100 personas. A partir de ese momento empezamos los arreglos.
¿Cuál es el proyecto de la Escuela Integral de
Arte en relación a la casa?
Hay que interesar a la gente. Les dije en la Secretaría de
Cultura: "la verdad es que estoy cansada de ir a eventos y
charlas donde invitan a los negros a escuchar decir de los negros
y las personas no dicen ni siquiera la verdad. Es importante que
vean y aprendan bien. Les dije que tenemos muchísimo para
dar, porque toda mi vida fue cultura. Hay muchas ganas de poder
entregar lo que nosotros hacemos y no siempre se puede. No es justo
que con tantos años que llevamos luchando, las autoridades
no se pongan las pilas. Nosotros hemos participado en eventos organizados
por el Gobierno de la Ciudad, no es que seamos desconocidos. Fui
elegida hace algunos años vecina participativa por el trabajo
en el Danzario Americano de Almagro. Estuvimos en el evento del
Centro Cultural San Martín, en beneficio de los inundados
de Santa Fe. También participamos en eventos de la Feria
de las Colectividades y salí en el libro que acaban de editar
sobre colectividades de La Cumbre de las Américas...
¿Qué opinión te merece la indiferencia oficial
ante el pedido de acciones concretas para salvar el subsuelo de
la casa?
Ni siquiera quieren saber un poco más de historia y de cultura.
Quizá no les conviene y quieren que la gente siempre siga
siendo ignorante. Cabe la pregunta: ¿Qué pasa con
esto que hace tanto tiempo vinimos luchando? Mi canción para
construir dice:
"Y yo le digo a toda mi gente que nací para construir,
construyo paz para el alma mía, dejo camino, abro el camino
y encuentro mundos para seguir". ¡Eso me está
pasando! Encuentro amigos para seguir (Risas).
¿Qué te representa el subsuelo?
Representa nuestra historia, nuestra vida. Porque este es un lugar
que aunque para muchas personas está en duda, para nosotros
no. No hay dudas de que fue un lugar donde hubo negros. Donde incluso,
en el parque Lezama se los comercializaba.
Daniel Schavelzon cuando excavó hizo referencias a las galerías
subterráneas. Es una incógnita que se tiene que hacer
cada uno y se la tiene que contestar. Si nosotros los negros no
luchamos por este lugar, se muere y se termina la memoria. Hay un
exterminio de la persona y un exterminio de la historia. Porque
se dice "ya no están, ya se murieron, ya se fueron".
¿Qué pasó? No lo sabemos. Dicen murieron en
la guerra y punto. Para mi es muy importante, es jugarme la vida
por este lugar. Aunque yo el día que se rescate el subsuelo
me vaya. Pero sí quiero luchar hasta que esto se esclarezca.
Porque siempre, en todos los países, se ha dicho que acá
no hay negros. Nosotros tenemos que refrescarles la memoria y decirles
con hechos de que sí es verdad que murieron, sí es
verdad que los negros pusieron sus hombros, sus pulmones, por la
fortaleza y el crecimiento de los pueblos. Pero que como son tan
fuertes, las semillas quedaron. Unos se murieron y otros quedaron.
Aquí estamos presentes.
¿Cuál es el pedido en el presente respecto del subsuelo?
Queremos que lo apuntalen y que investiguen la historia de esta
casa. Muchos grupos étnicos luchan y pelean por sus seres
queridos, por la historia que siempre fue olvidada. ¿Y nosotros
qué? Ahora los negros tenemos que estar presentes y aquí
estamos reviviendo. Nos tenían puesto arena, pero ahora ya
estamos saliendo de la tumba. Eso es lo que pasa.
Memoria, historia e identidad de alguna manera.
Exactamente. En este país que amo, aprendí mucho en
cuanto a lo afro. Encontramos de todo. Cuesta, nada es fácil,
lo importante es aceptarnos. Queremos recuperar el subsuelo de la
casa. Es imaginar a los negros allá abajo. La catacumbas.
La idea es que con el ingreso que vayamos generando, esto se vaya
arreglando y conseguir un comprador que respete el subsuelo.
Son múltiples los desafíos y obstáculos para
poder afirmarse: discriminación, racismo, pobreza y prejuicios.
La solidaridad y el rescate de la identidad a través de la
participación en encuentros artísticos, convirtieron
a Freda en referente de los ecuatorianos en Argentina. En el barrio
candombero, hasta el siglo XIX los negros constituían cerca
de la mitad de la población. Hay una lucha por recuperar
las raíces históricas y enfrentar la explotación,
la marginación y la invisibilidad, con la cual han sometido
a la cultura afro a lo largo de la historia. Freda es una de las
afrodescendientes que junto a grupos que acompañan, trabajan
por la cultura, la integración y la preservación en
San Telmo.