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EDDA
DIAZ
NOSOTROS
LE CAMBIAMOS EL HUMOR A LA ARGENTINA
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En
San Telmo y sus alrededores Nº 18
Enero
1999
Cerca de
Bernardo de Irigoyen y Estados Unidos reside Edda Díaz, quien aclara
que adora al barrio y que no eligió vivir aquí por casualidad. Con
la misma simpatía y el buen humor que nos tiene acostumbrados desde
el teatro y la televisión, dialogó sobre el inicio de su carrera,
el buen y el mal humor, la censura, el origen del café concert y otros
temas.
El "clima
del encuentro" estuvo marcado por sus enormes ojos saltones,
las carcajadas constantes y los chispazos de gracia de la notable
humorista.
-
¿Desde cuándo vivís en el barrio?
- Desde el
´90. Adoro a este barrio, no es casual que lo haya elegido. Acá hubo
varios éxitos de mi carrera y tengo algunos amigos.
Estar frente
a la 9 de Julio a 13 cuadras de Corrientes me parece maravilloso.
Donde vivo hay una luz impresionante y la vivienda donde estoy es
silenciosa. Soy una enamorada de la plaza Dorrego y me encanta caminar,.
tengo poemas escritos a esta plaza (Independencia y Bernardo de Irigoyen),
a la 9 de Julio, al Jacarandá.
Me gusta pasear
hacia Corrientes, hacia la Costanera y también por el barrio. La plaza
Dorrego tiene un encanto especial, es muy típico del barrio. Del otro
lado de la 9 de Julio también es muy lindo.
-
¿Cómo comenzaron el café concert con Perciavalle y Gasalla?
- Por el bendito
azar (risas). En realidad nosotros nos conocimos en el día de ingreso
al Conservatorio de la Escuela Nacional de Arte Escénico y empezamos
a hacer chistes ese mismo día. Junto a Nora Blay éramos cuatro y entonces
parecía que con Gasalla íbamos a hacer escenas dramáticas, los dos
tenemos muchas condiciones para la tragedia.
Antes de egresar
habíamos actuado en una salita que quedaba en un conventillo en Av.
Libertador frente a lo que era el Ital Park haciendo un drama argentino,
"El Caleidoscopio", que era un espectáculo a la gorra. Nosotros
teníamos una latita y lo que sacábamos alcanzaba para el café con
leche...
De los cuatro
fui la primera profesional en una comedia que actuaban muchas figuras
como Tincho Zabala, Walter Vidarte, etc. y de pronto me vinieron a
buscar para hacer "Help Valentino". En ese momento ensayaba
cuatro espectáculos a la vez. pero me decidí por éste .
Las funciones
eran los jueves, viernes, sábados y domingos y cuando debutamos teníamos
todo vendido por tres meses. Fue de esas cosas que ocurren, le cambiamos
el humor a la Argentina. Creo que fue porque éramos cuatro humoristas
con un humor distinto cada uno.
En realidad
lo que nosotros hacíamos no era café concert, porque la denominación
no existía, era teatro. Nada más que nos tomábamos la libertad de
hablar con el público, de romper la cuarta pared y preguntarle a los
espectadores en un monólogo, en el encabezamiento de una carta o algo
por el estilo.
A Lino Patalano
y luego a otros empresarios se les ocurrió crear el café concert.
Aprovecharon que las figuras tenían una gran convocatoria de público,
programaron espectáculos en locales pequeños cobrando una entrada
muy cara que incluía una consumición que a veces causaba unos dolores
estomacales impresionantes (risas). ¡Pobre gente!
-
Y después fueron a Mar del Plata
- Sí, estábamos
lejísimos del centro. Las otras compañías eran todas conocidas, nosotros
no teníamos nombre y sin embargo la gente se trasladaba 15 cuadras
del centro para venir a vernos. En un momento a nuestro espectáculo,
que trataba sobre Rodolfo Valentino, le pusieron la entrada más cara
de Mar del Plata.
Eramos de otra
generación pero empezamos a ver todas las películas mudas de Valentino
y a recrear los gestos del actor. Sus cintas eran muy cómicas: De
pronto se veía una foto suya muy bella, había un primer plano de gel
y atrás se oía "Apareció extraordinaria revista Radiolandia"
o él cerraba la cerradura encerrando a una dama, entonces en off se
oía "Para su seguridad cerraduras Pramex".
Es decir fuimos
pioneros usando el humor y la publicidad. Lo hicimos en el ´66. Realmente
revolucionamos todo. Conseguimos que nuestro nombre figurara en la
cartelera con avisos. Ahora lo más caro de un espectáculo es la publicidad.
Inventamos al monstruo (risas)..
-
¿El humor de ustedes cómo sufrió la censura?
-Muchísimo.
Si bien en el teatro casi no se meten, conmigo si lo hicieron. El
señor López Rega, la señora Isabelita o sus secuaces, a lo mejor ellos
no tuvieron nada que ver. La censura te indigna, sobre todo cuando
viene acompañada de amenazas físicas como me pasó en las ocho semanas
que estuve en Rosario. Cuando ves al público que está esperando que
digas lo que no podés decir es indignante. Decí que el espectáculo
era tan picante por sí mismo que sacándole esos cinco minutos no perdía.
-¿Qué
pasaba con el espectáculo?
-Venían todos
los chicos de la Facultad, la sala tenía capacidad para 400 personas
y entraban 500. Entonces me amenazaron porque no los podía nombrar,
sino me iban a meter grabadores en semejante sitio.
Las diez primeras
entradas que vendía eran las de ellos que las compraban y se escurrían
por toda la sala. Entonces tuve que hacer un entreacto en el espectáculo
porque de la ira que me producía el no poder decir lo que quería decir
vomitaba. Igual cuando fui a la plaza siguiente, a Carlos Paz, agregué
todo otra vez.
-Pero
después, a lo largo de tu carrera, volviste a tener problemas
-Después en
la época de Videla estuve prohibida dos años en televisión, en radio,
en las revistas, en todos los medios. Lo único que se podía publicar
de mi eran los avisos pagos, sin embargo el teatro lo llenaba igual.
Para prohibirme
usaron de pretexto a un personaje de televisión con el que gané el
premio "Santa Clara de Asís". Resulta que supuestamente
atentaba contra la sagrada familia pero eran todas mentiras, viles
pretextos. Desde entonces tengo un legajo en el COMFER que está archivado.
Mi castigo
fue superior al del canal. Fue por un programa que además era grabado,
lo cual me quitaba toda responsabilidad. El motivo fue porque una
nena que estaba muy celosa porque iba a nacer el hermanito contaba
que se hacía pis. La palabra pis, que una criatura de cuatro años
se haga pis, parece que era un atentado contra la sagrada familia,
en fin. Por la censura en televisión no me podían hacer notas pero
Pinky me llamó cuando salió "Cocinando con Pinky", que competía
con Mirtha Legrand, a su programa. Aunque sabía que estaba prohibida
se jugó, nunca me olvido del gesto.
En la época
de Alfonsín, en el programa de Badía yo iba a estar para el día del
niño y de pronto les agarró el ataque de que el presidente iba a mirar
el programa y que iba a meter la pata por hablar de sexo. Al año siguiente
me contrataron para hacer el personaje. Lo que un año era malo al
año siguiente era bárbaro. Eso es lo que tiene la censura, que nunca
sabés por donde te puede atacar.
También en
canal 11 hice un personaje que era candidato para las elecciones del
´89 tres años antes, que prometía de todo y lo censuraron y te digo
que Gasalla, Perciavalle y Pinti también han sufrido muchas persecuciones.
En cambio con Menem no tuve problemas, trabajando en provincia con
gente de Piero, vinieron a ver el texto a Argentores y había palos
que eran terribles, yo hablaba del gobierno, aunque me refiero a todos,
pero no tuve inconvenientes. De última saben que el teatro llega a
una minoría, en cambio les molesta cuando llegás a televisión.
Muchas veces
la censura no es del gobierno sino de los que manejan el medio que
les da miedo de ser castigados. Por lo general se es más papista que
el Papa.
Hace unos meses
en San Isidro también me censuraron, nunca se sabe. La directora estaba
totalmente pendiente de lo que iban a decir las autoridades eclesiásticas.
-
¿Cómo reaccionaste por afuera de los espectáculos frente a los constantes
atropellos?
- La censura
es algo que te mortifica mucho y crea algo muy peligroso que es la
autocensura. Desde que empecé televisión, tomaban el libro del autor
y tachaban, porque no se podía hablar de nada que fuera religioso.
Si había un
chiste con el bautismo no se podía decir, como si las cosas no existieran.
¿Cuántos años tuvieron que pasar para que nosotros pudiéramos ver
"El Último Tango en París"? Mi hijo ahora lo vio en video
y no se volvió un degenerado ni nada (risas). Ibas a ver "El
Silencio" de Bergman y estaba prohibida para menores de 22 años.
Además no la entendías de tan cortada que estaba.
El creativo
no es un alma sucia y pervertida sino que no hace más que reflejar
lo que todos están pensando, que no se atreven a decir o que no saben
como decirlo. Sobre todo con el humor.
-
¿Qué diferencias encontrás en el humor de hace treinta años y el actual?
- El humor
era mucho más ingenioso, más ingenuo, más blanco. No era nada escatológico.
Yo veo chistes en la televisión que son de chicos de 10 años como
los de caca, eso no me causa gracia. Después está lo que se llama
mal humor que es la mufa, que un señor se burle de una señora danesa
porque tiene dos mil años de educación, burlarse de discapacitados...
En el interior
dicen "si son los porteños" y en el exterior dicen "si
son los argentinos" y no es así, eso es el mal humor. Un ejemplo
es cuando se llama humor mostrar a un montón de chicas desnudas y
cuando se trata a la mujer de vieja, de gorda, de escracho, de porquería.
¿Ha pasado a ser la mujer una cosa?
-
Hay humoristas que no se ofrecen a hacer chistes que fomenten la discriminación.
- Claro. A
mi me invitaron de un programa de Chiche Gelblung a hacer chistes
sobre gorditas. Yo le dije que no hago chistes sobre gorditas en un
país que tiene una gran cantidad de chicas con anorexia y bulimia.
Si estoy haciendo
chistes con las gorditas les estoy diciendo a las chicas que hacen
muy bien en no comer, en ser lo más flacas posibles. No hay que fomentar
la locura colectiva. Es decir, vos podés hacer a un discapacitado
y puede ser muy gracioso porque es una creación artística, lo que
no podés es hacerlo por burla.
Cuando hice
al "Jorobadito" me premiaron porque ahí se estaba marcando
lo distinto. Tenía el teatro lleno de gente de todo tipo.
-
¿Hay un código de ética entre los humoristas?
- Sí, por supuesto.
En mi caso tengo un sentido de la ética casi religioso.
-
¿Por dónde pasa?
- Creo que
la ética pasa por ser feliz. Siéndolo podés hacer feliz a los demás.
Creo que uno de los peores pecados que se cometen es quejarse porque
sí.
El código de
ética más importante que hemos creado los humanos, como dice Erich
Fromm es "no le hagas a los otros lo que no quieres que te hagan
a ti" pero yo agrego: tampoco le permitas a los demás que te
hagan lo que vos no les harías porque sino te convertís en víctima
y una víctima es todo lo contrario al creador.
A veces tenemos
tendencia todos los argentinos a ponernos en el lugar de la víctima,
se dice que tenemos el gobierno que nos merecemos. ¡Mentiras! La mayoría
de la gente es muy buena. Es horroroso como el Estado abandona sus
funciones elementales. Sarmiento quería una escuela pública que por
suerte yo la tuve. Ahora están desesperados en cerrar las escuelas
de arte porque no dan ganancias. Porque para ciertas mentalidades
el arte es totalmente inútil.